TPT: Kepa Arrizabalaga

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Registro: 03/11/2012

Publicado el 26 de julio a las 16:54
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The Players Tribune: Kepa Arrizabalaga (castellano)

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. No siempre es cierto.

El 29 de mayo, después de ganar al Manchester City en la final de la Champions League, alguien me hizo una foto que dice mucho más, probablemente un libro entero, como mínimo para mi. Yo estaba levantando el trofeo, gritando de pura felicidad con mis compañeros de equipo que celebraban la victoria detrás mío.

Esa foto dice muchas más cosas. Primero, muestra el significado que tiene para los jugadores el título de la Liga de Campeones. Habíamos empezado mal la temporada pero la acabamos de la mejor forma posible.

También muestra lo unidos que estamos. Y es que el equipo te´cnico merece un reconocimiento enorme por hacernos sentir a todos importantes. En gran parte por esto yo disfrute´ tanto esa victoria y me siento como en casa en el Chelsea.

No hay mejor sensación en el fútbol que cuando ganas como equipo.

Tercero, muestra el significado que tiene para mí el título. Fue una sensación increíble, realmente difícil de explicar. Mientras levantaba el trofeo me acordé de muchos momentos, felices y no tan felices, que me habían hecho llegar hasta aquí. Son historias personales, que no he compartido prácticamente con nadie. Ya sé que el tópico dice que los españoles somos sociables y abiertos, y en muchas partes de España es así. Pero yo soy de Ondarroa, un pueblo pesquero en la Costa Norte y allí raramente se comparten los sentimientos. Para bien o para mal, siempre he sido así.

Así que aunque me cueste hacerlo, hoy quiero compartir alguno de estos momentos con vosotros, porque creo que es hora de que nos conozcamos mejor.

Los futbolistas siempre tenemos a la opinión pública encima. Nos analizan, alaban y critican. Somos muy conocidos porque la gente nos ve jugar cada semana y saben de nuestras fortalezas y debilidades. Pero ese conocimiento es muy superficial.

A menudo pienso que aunque la gente sabe quienes somos, prácticamente nadie nos conoce de verdad.

Al menos, es lo que yo siento.


Cuando tenía 16 años, tuve una discusión importante con mis padres. Jugaba con el Athletic Club de Bilbao desde que teni´a 9 an~os junto con tres amigos de la infancia, y tres o cuatro veces por semana cogi´amos un taxi que en 45 minutos nos dejaba en Lezama, donde el Athletic tiene los campos para la cantera.

Pero un día, cuando tenía 16 años, las cosas se pusieron más serias. Yo estaba entrenando con el preparador de porteros del primer equipo, Luis Llopis, y después de un entreno me dijo: “Mañana entrenas a las 10:30h de la mañana.”

Le miré como el chico más confundido del mundo.

Le dije: “¿Pero cómo? Yo siempre entreno por las tardes.”

Me respondió: “Claro, pero mañana entrenas con nosotros.”

Y yo me quedé como diciendo: “¿Con quiénes?”

Y ahí me dijo: “Con el primer equipo.”

Fue una gran alegría y no me la podía guardar. Fui a casa directo a contarles a mis padres. Pensaba que estarían contentos por mí... Y lo estaban, al menos en parte. O sea, habían sido ellos quienes me compraron mis primeros guantes cuando era niño. Cada vez que pasábamos por delante de la tienda de deportes de al lado de casa yo les decía: “Los guanteees. ¡Quiero los guanteees!” Al final me los compraron. Y aunque el par que me dieron era demasiado grande, daba igual, ya me había enamorado de ellos. Y cuando me ofrecieron cambiarlos por unos más pequeños, dije: “No, ¡Yo quiero éstos!”

Y luego me presenté al entrenamiento con guantes que me llegaban hasta el codo.

Pero, a decir verdad, mis padres se preocuparon cuando les dije que iba a entrenar con el primer equipo. Son gente humilde y muy trabajadora, como todo el mundo en Ondarroa. Y tenían una pregunta importante para mi:

“¿Y qué pasa con el colegio?”

Yo no me lo podía creer. ¡Era el primer equipo! ¿A quién le importaba el colegio? Pero a ellos no les entraba en la cabeza que me saltara algunas clases.

Después de entrenar con el primer equipo un par de veces empezaron a protestar: “A ver, esto no puede seguir así. Tienes 16 años y tienes que estudiar!”.

Al final se presentaron en el campo de entrenamiento para pedirle explicaciones a Luis. Y él seguramente se quedó pensando: “¿Pero de dónde salen estos padres?” Jajaja. Se reunieron durante un rato y Luis les explicó que el club veía en mí a una parte importante para su futuro. Después de aquello creo que mis padres lo entendieron. Más o menos...

Pasaron unos meses e hice la pretemporada con el primer equipo. Estaba trabajando con Marcelo Bielsa, un genio, y con futbolistas como Javi Martínez o Fernando Llorente que acababan de ser campeones del mundo con la selección española. Al principio me parecía surrealista, pero rápidamente me di cuenta de que si estaba allí era porque el club realmente creía en mí.

En la primavera de 2013, cuando solo teni´a 18 an~os, habi´a ganado la Eurocopa Sub 19 con Espan~a, habi´a subido al Athletic B y, adema´s, estaba entrenando con el primer equipo.

Todo iba bien, pero entonces llegó una oferta inesperada: la Ponferradina, un equipo de la Segunda División española, me quería como cedido. Eran buenas noticias, pero aceptar la oferta significaba dejar el Athletic, mi club -y mi segunda casa- desde los nueves años. No estaba convencido de dejar un sitio en el que me sentía tan a gusto y tan protegido.

Le di muchas vueltas pero al final decidí aceptar el reto. Y esa fue una de las mejores decisiones de mi vida porque en la Ponferradina me demostré a mí mismo, y a todos los que confiaban en mí, que podi´a pelear con los mejores, que podi´a ser importante en el fu´tbol profesional.


Cuatro años más tarde, en el verano del 2018, llegó otra oferta inesperada: el Chelsea.

Si te soy sincero, al principio no pensé mucho en ello porque tenía un contrato con una cláusula de rescisión de 80 millones de euros y el Athletic no iba a negociar. No lo habían hecho nunca con salidas de jugadores importantes como Javi Martínez, Fernando Llorente o Ander Herrera. Lógicamente estaba muy contento de que un club con la historia y el potencial del Chelsea se interesara por mí, pero simplemente no pensaba que fuera a suceder. Unos días más tarde mi agente me dijo que el Chelsea había ofrecido una cifra muy alta, prácticamente la cláusula entera. Y fue como “Hostia, parece que éstos me quieren de verdad”. Cuando finalmente nos informaron de que estaban dispuestos a pagar la cláusula, me volví a encontrar ante una decisión importante.

Estuve unos cuantos días pensándolo. Era una gran responsabilidad, pero también era un halago enorme que un club como Chelsea hiciera una apuesta tan importante por mí, y estoy muy contento de haber dicho: “a por ello”. Las decisiones más difíciles son las que nos hacen crecer.

El 8 de agosto, firmé el contrato.

El 11 de agosto, estaba en Huddersfield jugando mi primer partido con el Chelsea.

Todo fue muy rápido. Fue como si me hubieran teletransportado a una nueva realidad. Solo conocía a mis compañeros de equipo de verlos por televisión desde España. Y mi inglés, pues, no era demasiado bueno.

Afortunadamente el club me recibió con los brazos abiertos y tuve la suerte de que ya había muchos españoles: Cesc Fàbregas, Álvaro Morata, Pedro, Marcos Alonso, César Azpilicueta e incluso Mateo Kovacic que venía del Real Madrid y también hablaba español.


Diría que mi primera temporada fue muy buena. Me adapté rápidamente a la Premier League, sin duda la liga más difícil del mundo para los porteros, volvimos a clasificarnos para disputar la Champions League, ganamos la Europa League contra el Arsenal y jugué la mayoría de los partidos de titular con la selección española.

Para mí, sólo una imagen en la final de la League Cup empañó esa temporada. Y ya es hora de aclararlo de una vez por todas.

Todo fue un gran malentendido. El Manchester City estaba dominando el partido en la prórroga y faltaba poco para ir a los penaltis. Después de hacer una parada, noté algo en la pierna y pedí asistencia médica para asegurarme de que no era nada, pero sobre todo para que el equipo pudiera recobrar el aire. Pero de repente vi que el míster, Maurizio Sarri, había mandado a Willy Caballero a calentar. Pensó que yo no podría seguir. Mi intención, equivocada o no, era solo la de perder tiempo para ayudar al equipo, pero no tenía ningún problema físico serio que me impidiera seguir jugando.

Intenté hacerle una señal de que estaba bien, de que no estaba lesionado. Pero estábamos en Wembley delante de unas 80 mil personas, así que lógicamente no me entendió. Cuando el cuarto árbitro levantó el cartel yo debería haber salido, y lamento no haberlo hecho.

Me equivoqué y lo siento por todos los que se vieron involucrados: por el mister Mauricio Sarri al que parecía que desaprobaba en público, por Willy, un compañero y profesional ejemplar y en general por todos mis compañeros y aficionados del Chelsea que tuvieron que aguantar todo el ruido mediático que se generó, durante el partido y sobre todo en los días posteriores.

Dentro del club no fue un gran problema. Tuve una charla con el mister, comentamos cómo lo habíamos visto, y lo aclaramos. Después de esto dejé de jugar un partido, pero a la semana siguiente ya estaba de nuevo en el equipo. Recuerdo haber jugado un gran partido contra el Fulham y ya está. Un par de meses después, eliminamos al Frankfurt en las semifinales de la Europa League y paré dos penaltis en la tanda. Todo volvía a estar bien internamente.

Pero fuera del club, la cosa se fue de madre. Cuando miré el móvil en el vestuario después de la final de la League Cup, me dí cuenta que me había convertido en una noticia mundial. Y la cosa siguió así tres o cuatro días más. Fue abrumador. Y claramente, la mayoría de la gente que vio las imágenes pensó que le había faltado al respeto a Maurizio

Me sentí incomprendido, porque jamás fue mi intención menospreciar al míster. Sólo había intentado decirle que estaba bien. Traté de explicar a la prensa lo que realmente había ocurrido, pero no sirvió para nada.

Por suerte ahora ya es una anécdota del pasado. Sigo teniendo una fantástica relación con Maurizio. Y la próxima vez, en una situación similar, sabré qué hacer.

Pero es un ejemplo de que no todo es lo que parece desde fuera.

La temporada siguiente fue difi´cil para todos y yo no fui una excepción.

Poco a poco fui perdiendo la confianza y acabé cometiendo algunos errores. Acepto las cri´ticas, por supuesto. Siempre jugamos con presio´n. Saber llevar los malos partidos y los comentarios negativos forma parte de nuestra profesio´n. Pero a veces se va demasiado lejos. No pasa nada por decir que un jugador ha cometido un error pero cuando se utilizan las cri´ticas para hacer dan~o o se escriben mentiras que no tienen nada que ver con el fu´tbol, se esta´n cruzando determinadas li´neas.

Y deberi´a haber un li´mite, ¿no crees?

Cuando tu familia y amigos leen cosas horribles sobre ti en los medios y en las redes, eso les afecta e, indirectamente, tambie´n te afecta a ti. A fin de cuentas, no somos ma´s que personas intentando hacer nuestro trabajo lo mejor posible.

Estamos viendo casos de racismo, de amenazas a familiares, de homofobia... Es inaceptable. Tenemos que trazar una li´nea en algu´n punto. Creo que, de una vez por todas, hay que tomar medidas para parar el abuso en las redes sociales.


Ahora mismo me siento muy a gusto en el Chelsea, tanto a nivel fi´sico como mental. Soy feliz y estoy convencido de que hoy soy mejor portero que hace dos an~os. Me gustari´a tener ma´s minutos, claro que si´. Mentiri´a si dijera que ya estoy contento con el estado actual de las cosas pero respeto muchi´simo las decisiones del entrenador. Entiendo que hay compan~eros que esta´n pero respeto muchi´simo las decisiones del entrenador. Entiendo que hay compan~eros que esta´n haciendo un gran trabajo y que, en definitiva, el equipo esta´ en un gran momento. Y esto es lo ma´s importante.

Si no hubiéramos puesto al equipo por delante hubiera sido imposible ganar la final contra el City.

Siempre trato de ayudar al equipo desde el rol que me toque. Desde pequeño mi padre me inculcó la idea de que cuando haces lo que te gusta, el trabajo duro no es solo la mejor forma de conseguir tus objetivos, sino también una satisfacción en sí mismo. Estas últimas semanas he pensado mucho en esta enseñanza, y en cómo, cada vez que me he encontrado en una situación difícil, la solución ha sido la misma: centrarme en mi trabajo. Hay jugadores a los que no les gusta entrenar. A mí me encanta. Es algo que los entrenadores siempre han valorado y que me hace sentir bien conmigo mismo. Incluso si no me da un minuto más en el campo, un buen entreno me hace estar satisfecho conmigo mismo.

Me hace sentir en paz.

Así que empiezo esta nueva temporada con las pilas cargadas de ilusión y dispuesto a seguir haciendo lo que más me gusta. Y sabiendo que si me esfuerzo en cada entreno y ayudo al equipo en todo lo que pueda, los resultados llegarán. Siempre llegan.

¿Qué pasará en el futuro? Eso no lo sabe nadie. Pero a día de hoy estoy muy feliz en Londres y espero que en los próximos años pueda celebrar muchos más títulos con mi equipo, el Chelsea Football Club.

Y, por encima de todo, espero que la gente me llegue a conocer de verdad, y que con el tiempo me recuerde como alguien que hizo todo lo posible para echar una mano a sus compañeros y a su equipo. Porque, al fin y al cabo, para eso estoy aquí.


Kepa Arrizabalaga.
Lo importante no es ganar o perder, lo que de verdad importa es desear algo, trabajar y luchar por ello hasta el final.

Nuestros éxitos no definen quiénes somos, sino lo que defendemos en nuestro día a día.

Jotake irabazi arte!

Respuestas al tema

Mostrando (101 - 116) de 116 respuestas

Respuesta #101
el 27 de julio a las 12:44
Cita de Superkarioko:
Cita:



No tengo inquina al txabal, solo expongo la realidad de "su" carta abierta.
Necesita salir en los medios para recordar que esta en venta.
Es más, hay un video de Bahía Internacional poniéndolo en el mercado:

https://youtu.be/YGUzlOgyHvQ

Y es malo querer irse sino juega?

De todas maneras a mi me da que ni el chelsea sabe el nivel real de kepa, porque si lo tuviera claro que no tiene nivel lo vende.

Pero el mismo Simon, en in equipo top igual estaba en el banquillo.
No son malos porteros, pero les falta dar el salto de ser buenos, seguros en competiciones fuertes.
Y eso hasta que se juega no se sabe.

El problema de vender o mantener a Kepa, igual radica en cuanto estás dispuesto a perder y donde va a encajar el sueldazo que tiene.
Respuesta #102
el 27 de julio a las 16:45
Cita de TIKO-TIKO:
Cita:


Es mucho imaginar ya que simon no tiene clausula, pero pongamos que la tiene, otros 80 kilos, y mañana le llama el city y le dice: oye que pagamos la clausula y te multiplicamos el sueldo por 4.

Y se lo pensaria mucho por lo mucho que quiere al Athletic pero terminaria firmando por el city.

Y ese mismo dia leeriamos aqui que simon no ha sido nunca del Athletic.


Efectivamente, es mucho imaginar...

Pero, en cualquier caso, para hacer una comparación, hay e imaginarnos cosas, la comparación tiene que ser justa y hay que hacer dos apuntes a la tuya:

1. Simon no se puso cláusula precisamente por eso, porque no se quiere marchar. Acto de fidelidad al club. Acto muy bien pagado, seguro, pero no es una "casualidad".



Simon se puede marchara mañana por la mañana. La indemnizacion la marcara un juez vete a saber cuando y por que cifra. Seguro que no son ni 80, ni 40 millones.

La clausula protege los intereses del club.

"Fichajes Ilusionantes", "No me gusta la 2ª equipacion", "presion alta", "Gure Estiloa y tal", "filosofia a tope", "Riojanos no", "muerte al Rugby", "entrenador TOP", "odio eterno al futbol moderno y eso", "el Betis seha reforzau"

Respuesta #103
el 27 de julio a las 16:51
Cita de Josebita2605:
Cita:


Efectivamente, es mucho imaginar...

Pero, en cualquier caso, para hacer una comparación, hay e imaginarnos cosas, la comparación tiene que ser justa y hay que hacer dos apuntes a la tuya:

1. Simon no se puso cláusula precisamente por eso, porque no se quiere marchar. Acto de fidelidad al club. Acto muy bien pagado, seguro, pero no es una "casualidad".



Simon se puede marchara mañana por la mañana. La indemnizacion la marcara un juez vete a saber cuando y por que cifra. Seguro que no son ni 80, ni 40 millones.

La clausula protege los intereses del club.


Si el problema no es que se pueda ir, es que no le puedes vender si Julen te sale bueno.
Como es sin claususla y por amor eterno, que haces?
Pues como williams que haces con su contrato si sale unomuy bueno.
Pues mosquearte.
Respuesta #104
el 27 de julio a las 16:55
Habla hasta de la Ponferradina y pasa de largo de sus dos años en el primer equipo del Athletic. De repente está en un Segunda y de repente ya viene el Chelsea con los 80 kilos. Llamativo.

Aupa Athletic - Beti zurekin

Respuesta #105
el 27 de julio a las 18:07
Cita de Josebita2605:
Cita:


Efectivamente, es mucho imaginar...

Pero, en cualquier caso, para hacer una comparación, hay e imaginarnos cosas, la comparación tiene que ser justa y hay que hacer dos apuntes a la tuya:

1. Simon no se puso cláusula precisamente por eso, porque no se quiere marchar. Acto de fidelidad al club. Acto muy bien pagado, seguro, pero no es una "casualidad".



Simon se puede marchara mañana por la mañana. La indemnizacion la marcara un juez vete a saber cuando y por que cifra. Seguro que no son ni 80, ni 40 millones.

La clausula protege los intereses del club.



Lo dudo mucho, y como dijeron miembros de ambas directivas, la anterior, y la actual, esos contratos sin cláusula están muy bien protegidos por el club


Mutuas, Seg. Social, Jueces,Osalan....actúan como un cártel, son el Crimen Organizado de la "insalud" laboral.
I Daniel Blake

Respuesta #106
el 27 de julio a las 18:31
Cita de Petrus:
Cita:


Simon se puede marchara mañana por la mañana. La indemnizacion la marcara un juez vete a saber cuando y por que cifra. Seguro que no son ni 80, ni 40 millones.

La clausula protege los intereses del club.



Lo dudo mucho, y como dijeron miembros de ambas directivas, la anterior, y la actual, esos contratos sin cláusula están muy bien protegidos por el club


https://iusport.com/art/78529/a-proposito-de-los-contratos-sin-clausula-de-rescision




¿Es mejor fijar una cláusula de rescisión o no imponerla?



Lógicamente, ambas opciones tienen sus pros y sus contras:



Por un lado, la inclusión de una cláusula de rescisión permite dar certeza a la relación, siendo las partes quienes cuantifican de forma anticipada la indemnización debida, sin sujetarse obligatoriamente a ningún tipo de criterio objetivo, lo cual permite plantear un precio disuasorio para el resto de clubes, sin perjuicio, claro está, de que la misma pueda ser regulada por los tribunales.



Por otra parte, la no inclusión de una cláusula de rescisión hace que la indemnización por resolución anticipada deba ser fijada por un tercero, bien los tribunales ordinarios, bien FIFA. Esta incertidumbre juega un doble papel, al actuar como elemento disuasorio de terceros clubes que, al no poder cuantificar el precio de la operación, decidan no llevarla a cabo, pero significando un factor de riesgo, al exponer al club a la pérdida de uno de sus activos por un precio inferior al deseado.



En mi opinión personal, establecer con antelación el precio de la cláusula de rescisión, es una medida acertada, al permitir al club ser el dueño de la situación contractual. En caso contrario, me es complicado imaginar que, por ejemplo, en el traspaso de Neymar al PSG los organismos competentes hubiesen establecido como indemnización por la ruptura unilateral la cantidad de 222 millones de euros, al no llegar en ese momento el traspaso más caro de la historia a los 100 millones de euros.



Conclusión.



En resumen, la inclusión de una cláusula de rescisión en el contrato que vincula a un club con un jugador es una cuestión que queda completamente sometida a la voluntad de las partes. El hecho de decidir no introducir dicho pacto en el contrato no supone que éste no pueda resolver anticipadamente su contrato, sino simplemente que la indemnización a abonar por esa ruptura no está fijada de antemano, siendo bien los tribunales ordinarios o bien la FIFA quienes decidirán la cuantía de la misma.

"Fichajes Ilusionantes", "No me gusta la 2ª equipacion", "presion alta", "Gure Estiloa y tal", "filosofia a tope", "Riojanos no", "muerte al Rugby", "entrenador TOP", "odio eterno al futbol moderno y eso", "el Betis seha reforzau"

Respuesta #107
el 27 de julio a las 21:32
Cita de Josebita2605:
Cita:


Efectivamente, es mucho imaginar...

Pero, en cualquier caso, para hacer una comparación, hay e imaginarnos cosas, la comparación tiene que ser justa y hay que hacer dos apuntes a la tuya:

1. Simon no se puso cláusula precisamente por eso, porque no se quiere marchar. Acto de fidelidad al club. Acto muy bien pagado, seguro, pero no es una "casualidad".



Simon se puede marchara mañana por la mañana. La indemnizacion la marcara un juez vete a saber cuando y por que cifra. Seguro que no son ni 80, ni 40 millones.

La clausula protege los intereses del club.


Tienes razón, pero a medias.

Mañana por la mañana Simón se puede marchar y el juez establecerá la indemnización. Correcto. Pero nadie tiene las respuestas a las preguntas importantes: cuando y cuanto.

Y si Simon tuviera una clausula de 80 millones, podría hacer exactamente lo mismo. Cosa que Kepa también podría haber hecho. Haberse marchado sin pagar la clausula de 80 y que el juez establezca la indemnización.

Pero, ni en un caso ni en otro, a día de hoy, nadie lo ha hecho (salvo alguna excepción que hay por ahí). ¿Por qué?


Dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos
que vas echando de más lo que un dia echaste de menos

Respuesta #108
el 27 de julio a las 22:06
Sacado del Marca:

Más competencia para Kepa: el Chelsea ficha a Bettinelli

El conjunto londinense ha encontrado un portero que se ajustaba a sus necesidades... y gratis. Marcus Bettinelli llega libre a Stamford Bridge a sus 29 años y firmará por las dos próximas temporadas tras cerrar su etapa en el Middlesbrough y haber sido liberado del Fulham la pasada temporada cuando finalizó su contrato.

¡Vamos Kepa!

Las increíbles viudas de Garitano, kanpora.

Directiva dimisión en verano.

Respuesta #109
el 27 de julio a las 22:47
Cita de e_unoto:
Cita:


Te lo digo. De primeras el Chelsea ha puesto 80 kilos por él. Por Iago hasta donde yo sé, no. Así q algo habrá demostrado Kepa en el Athletic q llamó en su día tanto la atención a expertos del mundo del fútbol como para pagar esa cantidad.

En el Chelsea ganó una Europa League, cosa q ningún otro portero salido de Lezama recientemente ha hecho.

Y hablo comparando lo q he visto de los últimos porteros salidos de Lezama. Para mí, el que más potencial y mejor nivel se le vió, Kepa. Pero entiendo q son gustos. Remiro también me gustaba más q Simón por ejemplo. Pero a lo mejor Simón es el mejor portero de los 3 a la larga.

Pero seguimos hablando de potencial.
Del potencial que nos llevan vendiendo desde que yo no sabía si era rubio o moreno.
Objetivamente hablando, en el Primer Equipo, un paradón que se equiparó a uno de Iribar y unas cuantas antxoas.
Y en el Bilbao Athletic, mejores prestaciones de Remiro que de Kepa.
Y en el Chelsea, ya vemos como le va.
Algún día tendrá que demostrar el potencial de ése crio que no quería renovar en Juveniles.


Estoy de acuerdo en q Remiro dió mejores prestaciones en el BA. Pero discrepo en q Kepa no haya demostrado. Ha ganado una Europa League jugando él. Claro q se habla de potencial en jugadores jóvenes, es la razón por la q se paga un precio superior a su coste real.

No discuto q metiésemos un gol al Chelsea con su venta. En cualquier caso simplemente digo q hay q agradecerle q se quisiese marchar, 80 kilos en el bolsillo y dejó espacio a un portero de garantías y más joven.

Eso sí, creo q deportivamente salimos perdiendo.

Y ojo con Agirrezabala. Q también me parece q tiene mejor pinta q Simón, pero ya se verá.

Saludos.
Respuesta #110
el 28 de julio a las 00:07
Cita de Eidin:
The Players Tribune: Kepa Arrizabalaga (castellano)

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. No siempre es cierto.

El 29 de mayo, después de ganar al Manchester City en la final de la Champions League, alguien me hizo una foto que dice mucho más, probablemente un libro entero, como mínimo para mi. Yo estaba levantando el trofeo, gritando de pura felicidad con mis compañeros de equipo que celebraban la victoria detrás mío.

Esa foto dice muchas más cosas. Primero, muestra el significado que tiene para los jugadores el título de la Liga de Campeones. Habíamos empezado mal la temporada pero la acabamos de la mejor forma posible.

También muestra lo unidos que estamos. Y es que el equipo te´cnico merece un reconocimiento enorme por hacernos sentir a todos importantes. En gran parte por esto yo disfrute´ tanto esa victoria y me siento como en casa en el Chelsea.

No hay mejor sensación en el fútbol que cuando ganas como equipo.

Tercero, muestra el significado que tiene para mí el título. Fue una sensación increíble, realmente difícil de explicar. Mientras levantaba el trofeo me acordé de muchos momentos, felices y no tan felices, que me habían hecho llegar hasta aquí. Son historias personales, que no he compartido prácticamente con nadie. Ya sé que el tópico dice que los españoles somos sociables y abiertos, y en muchas partes de España es así. Pero yo soy de Ondarroa, un pueblo pesquero en la Costa Norte y allí raramente se comparten los sentimientos. Para bien o para mal, siempre he sido así.

Así que aunque me cueste hacerlo, hoy quiero compartir alguno de estos momentos con vosotros, porque creo que es hora de que nos conozcamos mejor.

Los futbolistas siempre tenemos a la opinión pública encima. Nos analizan, alaban y critican. Somos muy conocidos porque la gente nos ve jugar cada semana y saben de nuestras fortalezas y debilidades. Pero ese conocimiento es muy superficial.

A menudo pienso que aunque la gente sabe quienes somos, prácticamente nadie nos conoce de verdad.

Al menos, es lo que yo siento.


Cuando tenía 16 años, tuve una discusión importante con mis padres. Jugaba con el Athletic Club de Bilbao desde que teni´a 9 an~os junto con tres amigos de la infancia, y tres o cuatro veces por semana cogi´amos un taxi que en 45 minutos nos dejaba en Lezama, donde el Athletic tiene los campos para la cantera.

Pero un día, cuando tenía 16 años, las cosas se pusieron más serias. Yo estaba entrenando con el preparador de porteros del primer equipo, Luis Llopis, y después de un entreno me dijo: “Mañana entrenas a las 10:30h de la mañana.”

Le miré como el chico más confundido del mundo.

Le dije: “¿Pero cómo? Yo siempre entreno por las tardes.”

Me respondió: “Claro, pero mañana entrenas con nosotros.”

Y yo me quedé como diciendo: “¿Con quiénes?”

Y ahí me dijo: “Con el primer equipo.”

Fue una gran alegría y no me la podía guardar. Fui a casa directo a contarles a mis padres. Pensaba que estarían contentos por mí... Y lo estaban, al menos en parte. O sea, habían sido ellos quienes me compraron mis primeros guantes cuando era niño. Cada vez que pasábamos por delante de la tienda de deportes de al lado de casa yo les decía: “Los guanteees. ¡Quiero los guanteees!” Al final me los compraron. Y aunque el par que me dieron era demasiado grande, daba igual, ya me había enamorado de ellos. Y cuando me ofrecieron cambiarlos por unos más pequeños, dije: “No, ¡Yo quiero éstos!”

Y luego me presenté al entrenamiento con guantes que me llegaban hasta el codo.

Pero, a decir verdad, mis padres se preocuparon cuando les dije que iba a entrenar con el primer equipo. Son gente humilde y muy trabajadora, como todo el mundo en Ondarroa. Y tenían una pregunta importante para mi:

“¿Y qué pasa con el colegio?”

Yo no me lo podía creer. ¡Era el primer equipo! ¿A quién le importaba el colegio? Pero a ellos no les entraba en la cabeza que me saltara algunas clases.

Después de entrenar con el primer equipo un par de veces empezaron a protestar: “A ver, esto no puede seguir así. Tienes 16 años y tienes que estudiar!”.

Al final se presentaron en el campo de entrenamiento para pedirle explicaciones a Luis. Y él seguramente se quedó pensando: “¿Pero de dónde salen estos padres?” Jajaja. Se reunieron durante un rato y Luis les explicó que el club veía en mí a una parte importante para su futuro. Después de aquello creo que mis padres lo entendieron. Más o menos...

Pasaron unos meses e hice la pretemporada con el primer equipo. Estaba trabajando con Marcelo Bielsa, un genio, y con futbolistas como Javi Martínez o Fernando Llorente que acababan de ser campeones del mundo con la selección española. Al principio me parecía surrealista, pero rápidamente me di cuenta de que si estaba allí era porque el club realmente creía en mí.

En la primavera de 2013, cuando solo teni´a 18 an~os, habi´a ganado la Eurocopa Sub 19 con Espan~a, habi´a subido al Athletic B y, adema´s, estaba entrenando con el primer equipo.

Todo iba bien, pero entonces llegó una oferta inesperada: la Ponferradina, un equipo de la Segunda División española, me quería como cedido. Eran buenas noticias, pero aceptar la oferta significaba dejar el Athletic, mi club -y mi segunda casa- desde los nueves años. No estaba convencido de dejar un sitio en el que me sentía tan a gusto y tan protegido.

Le di muchas vueltas pero al final decidí aceptar el reto. Y esa fue una de las mejores decisiones de mi vida porque en la Ponferradina me demostré a mí mismo, y a todos los que confiaban en mí, que podi´a pelear con los mejores, que podi´a ser importante en el fu´tbol profesional.


Cuatro años más tarde, en el verano del 2018, llegó otra oferta inesperada: el Chelsea.

Si te soy sincero, al principio no pensé mucho en ello porque tenía un contrato con una cláusula de rescisión de 80 millones de euros y el Athletic no iba a negociar. No lo habían hecho nunca con salidas de jugadores importantes como Javi Martínez, Fernando Llorente o Ander Herrera. Lógicamente estaba muy contento de que un club con la historia y el potencial del Chelsea se interesara por mí, pero simplemente no pensaba que fuera a suceder. Unos días más tarde mi agente me dijo que el Chelsea había ofrecido una cifra muy alta, prácticamente la cláusula entera. Y fue como “Hostia, parece que éstos me quieren de verdad”. Cuando finalmente nos informaron de que estaban dispuestos a pagar la cláusula, me volví a encontrar ante una decisión importante.

Estuve unos cuantos días pensándolo. Era una gran responsabilidad, pero también era un halago enorme que un club como Chelsea hiciera una apuesta tan importante por mí, y estoy muy contento de haber dicho: “a por ello”. Las decisiones más difíciles son las que nos hacen crecer.

El 8 de agosto, firmé el contrato.

El 11 de agosto, estaba en Huddersfield jugando mi primer partido con el Chelsea.

Todo fue muy rápido. Fue como si me hubieran teletransportado a una nueva realidad. Solo conocía a mis compañeros de equipo de verlos por televisión desde España. Y mi inglés, pues, no era demasiado bueno.

Afortunadamente el club me recibió con los brazos abiertos y tuve la suerte de que ya había muchos españoles: Cesc Fàbregas, Álvaro Morata, Pedro, Marcos Alonso, César Azpilicueta e incluso Mateo Kovacic que venía del Real Madrid y también hablaba español.


Diría que mi primera temporada fue muy buena. Me adapté rápidamente a la Premier League, sin duda la liga más difícil del mundo para los porteros, volvimos a clasificarnos para disputar la Champions League, ganamos la Europa League contra el Arsenal y jugué la mayoría de los partidos de titular con la selección española.

Para mí, sólo una imagen en la final de la League Cup empañó esa temporada. Y ya es hora de aclararlo de una vez por todas.

Todo fue un gran malentendido. El Manchester City estaba dominando el partido en la prórroga y faltaba poco para ir a los penaltis. Después de hacer una parada, noté algo en la pierna y pedí asistencia médica para asegurarme de que no era nada, pero sobre todo para que el equipo pudiera recobrar el aire. Pero de repente vi que el míster, Maurizio Sarri, había mandado a Willy Caballero a calentar. Pensó que yo no podría seguir. Mi intención, equivocada o no, era solo la de perder tiempo para ayudar al equipo, pero no tenía ningún problema físico serio que me impidiera seguir jugando.

Intenté hacerle una señal de que estaba bien, de que no estaba lesionado. Pero estábamos en Wembley delante de unas 80 mil personas, así que lógicamente no me entendió. Cuando el cuarto árbitro levantó el cartel yo debería haber salido, y lamento no haberlo hecho.

Me equivoqué y lo siento por todos los que se vieron involucrados: por el mister Mauricio Sarri al que parecía que desaprobaba en público, por Willy, un compañero y profesional ejemplar y en general por todos mis compañeros y aficionados del Chelsea que tuvieron que aguantar todo el ruido mediático que se generó, durante el partido y sobre todo en los días posteriores.

Dentro del club no fue un gran problema. Tuve una charla con el mister, comentamos cómo lo habíamos visto, y lo aclaramos. Después de esto dejé de jugar un partido, pero a la semana siguiente ya estaba de nuevo en el equipo. Recuerdo haber jugado un gran partido contra el Fulham y ya está. Un par de meses después, eliminamos al Frankfurt en las semifinales de la Europa League y paré dos penaltis en la tanda. Todo volvía a estar bien internamente.

Pero fuera del club, la cosa se fue de madre. Cuando miré el móvil en el vestuario después de la final de la League Cup, me dí cuenta que me había convertido en una noticia mundial. Y la cosa siguió así tres o cuatro días más. Fue abrumador. Y claramente, la mayoría de la gente que vio las imágenes pensó que le había faltado al respeto a Maurizio

Me sentí incomprendido, porque jamás fue mi intención menospreciar al míster. Sólo había intentado decirle que estaba bien. Traté de explicar a la prensa lo que realmente había ocurrido, pero no sirvió para nada.

Por suerte ahora ya es una anécdota del pasado. Sigo teniendo una fantástica relación con Maurizio. Y la próxima vez, en una situación similar, sabré qué hacer.

Pero es un ejemplo de que no todo es lo que parece desde fuera.

La temporada siguiente fue difi´cil para todos y yo no fui una excepción.

Poco a poco fui perdiendo la confianza y acabé cometiendo algunos errores. Acepto las cri´ticas, por supuesto. Siempre jugamos con presio´n. Saber llevar los malos partidos y los comentarios negativos forma parte de nuestra profesio´n. Pero a veces se va demasiado lejos. No pasa nada por decir que un jugador ha cometido un error pero cuando se utilizan las cri´ticas para hacer dan~o o se escriben mentiras que no tienen nada que ver con el fu´tbol, se esta´n cruzando determinadas li´neas.

Y deberi´a haber un li´mite, ¿no crees?

Cuando tu familia y amigos leen cosas horribles sobre ti en los medios y en las redes, eso les afecta e, indirectamente, tambie´n te afecta a ti. A fin de cuentas, no somos ma´s que personas intentando hacer nuestro trabajo lo mejor posible.

Estamos viendo casos de racismo, de amenazas a familiares, de homofobia... Es inaceptable. Tenemos que trazar una li´nea en algu´n punto. Creo que, de una vez por todas, hay que tomar medidas para parar el abuso en las redes sociales.


Ahora mismo me siento muy a gusto en el Chelsea, tanto a nivel fi´sico como mental. Soy feliz y estoy convencido de que hoy soy mejor portero que hace dos an~os. Me gustari´a tener ma´s minutos, claro que si´. Mentiri´a si dijera que ya estoy contento con el estado actual de las cosas pero respeto muchi´simo las decisiones del entrenador. Entiendo que hay compan~eros que esta´n pero respeto muchi´simo las decisiones del entrenador. Entiendo que hay compan~eros que esta´n haciendo un gran trabajo y que, en definitiva, el equipo esta´ en un gran momento. Y esto es lo ma´s importante.

Si no hubiéramos puesto al equipo por delante hubiera sido imposible ganar la final contra el City.

Siempre trato de ayudar al equipo desde el rol que me toque. Desde pequeño mi padre me inculcó la idea de que cuando haces lo que te gusta, el trabajo duro no es solo la mejor forma de conseguir tus objetivos, sino también una satisfacción en sí mismo. Estas últimas semanas he pensado mucho en esta enseñanza, y en cómo, cada vez que me he encontrado en una situación difícil, la solución ha sido la misma: centrarme en mi trabajo. Hay jugadores a los que no les gusta entrenar. A mí me encanta. Es algo que los entrenadores siempre han valorado y que me hace sentir bien conmigo mismo. Incluso si no me da un minuto más en el campo, un buen entreno me hace estar satisfecho conmigo mismo.

Me hace sentir en paz.

Así que empiezo esta nueva temporada con las pilas cargadas de ilusión y dispuesto a seguir haciendo lo que más me gusta. Y sabiendo que si me esfuerzo en cada entreno y ayudo al equipo en todo lo que pueda, los resultados llegarán. Siempre llegan.

¿Qué pasará en el futuro? Eso no lo sabe nadie. Pero a día de hoy estoy muy feliz en Londres y espero que en los próximos años pueda celebrar muchos más títulos con mi equipo, el Chelsea Football Club.

Y, por encima de todo, espero que la gente me llegue a conocer de verdad, y que con el tiempo me recuerde como alguien que hizo todo lo posible para echar una mano a sus compañeros y a su equipo. Porque, al fin y al cabo, para eso estoy aquí.

Si tu mensaje fuera la mitad de largo, posiblemente lo habria leido, ¿ tan importante es todo lo que escribes como para no poder resumirlo en digamos 10 lineas?

Kepa Arrizabalaga.
Respuesta #111
el 28 de julio a las 00:58
Cita de txapeldun82:
Habla hasta de la Ponferradina y pasa de largo de sus dos años en el primer equipo del Athletic. De repente está en un Segunda y de repente ya viene el Chelsea con los 80 kilos. Llamativo.


Que esa es otra... Habla de la Ponferradina pero no da ninguna explicación a, después de dar su palabra al club de que si salía cedido de nuevo volvería, dejarles tirados para irse a un club de más prestigio como el Valladolid.

Ya apuntaba maneras desde entonces.

Lo importante no es ganar o perder, lo que de verdad importa es desear algo, trabajar y luchar por ello hasta el final.

Nuestros éxitos no definen quiénes somos, sino lo que defendemos en nuestro día a día.

Jotake irabazi arte!

Respuesta #112
el 28 de julio a las 08:11
A mi me sorprendió la frialdad con que gestionó todos los tiempos con su “affaire” con el Madrid. Aguantó durante mucho tiempo los rumores y la presión de los periodistas, saliéndose por la tangente sin que se le intuyera absolutamente ningún nervio, ni hacia dónde podría desenlazarse el asunto. Un tío que siempre ha primado su carrera y sin ningún sentimiento de agradecimiento al Athletic, por lo menos es lo que se percibe desde el exterior y desde el desconocimiento. El episodio con Sarri lamentable. Demostró su soberbia y falta de humildad pero creo que lo ha pagado con creces. Se cavó su propia tumba.

Lo bueno es que dejó 80 kilazos que no los valía ni de lejos. No le deseo nada malo pero no cuenta con mi simpatía. Los que tienen que estar pasándolo mal son sus padres. No me gustaría estar en su piel.

Una muestra más de que el dinero, una vez con cantidad suficiente para vivir dignamente, no da la felicidad.
Respuesta #113
el 29 de julio a las 14:12
Una gran decisión... Económica, sin duda.
Deportivamente hablando, no es ni la mitad de lo que era aquí.
Un mercenario más.

El Athletic es lo primero.

Respuesta #114
el 29 de julio a las 14:17
Editada el 29 de julio a las 14:19
Cita de skarrot:
Este pájaro es uno de los que ha roto
la "filosofía".

Que le vaya bonito



No la rompió, pero desde entonces mucha más gente la cuestiona.
Increíble que se hayan ido tantos referentes del Athletic, con el pastón que ganan aquí. Cuanto más tengo, más quiero. El dinero y la fama corrompen a las personas

El Athletic es lo primero.

Respuesta #115
el 29 de julio a las 14:23
Cita de TWIR:
Cita:



Está clarísimo, como he escrito antes que es un post de lavado de cara.
Estamos en periodo de fichajes, y Margarita hace su trabajo, hay que demostrar que el juguete no está roto, que el Loctite hace milagros.
Memdy está asentadísimo y otro año en el banquillo........



Si Unai Simón tendría 35 años, o fuese traspasado.....ese "pueblo de la Costa del Norte,.....", se convertiría en "soy de un típico pueblo pesquero de Basque Country, los vascos somos......",


no entiendo tanta inquina hacia el chaval, mas aun cuando nosotros lo hemos hecho toda la puta vida, ser el pez grande que se come a los peces mas pequeños, hemos fichado jugadores de equipos mas pequeños toda la vida, el problema con Kepa es que vimos que somos el pez mas grande de nuestra pecera pero no el pez mas grande del mar.

me parece de un cinismo brutal cargar contra el chaval cuando en los últimos 30 años hemos tenido casi mas jugadores formados en Osasuna que de Lezama...

cuando lo hacemos nosotros todo son risas y jugadores inteligentes que han elegido la mejor opcion por venirse aqui, cuando nos lo hacen a nosotros es un traidor que nunca ha sido del athletic.. entiendo....

repito lo que dije ayer, toquero (lehendakari), un idolo aqui, es del alaves a muerte, pero a muerte.


Que a mi me da igual que se vaya, lo que no veo normal es esa frialdad hacia un equipo que te ha formado desde los 9 años y que seguramente sea el equipo del que eres aficionado como el 90% de su pueblo natal.

Este tío no cae bien, y punto. Y la forma de renovar e irse ayuda poco.
Respuesta #116
el 29 de julio a las 14:26
Cita de Pairo:
bonita historia.

un portero que nos cuenta su vida y un entrenador de porteros, que en cuanto nos gana la copa del rey, le falta tiempo para reirse del club que le dió de comer.

putos mercenarios.

asco de filosofía.


Qué tiene que ver la última frase con todo lo demás?
Con lo bonito que te había quedado...

El Athletic es lo primero.


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