La Roja me sonroja

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Registro: 20/08/2023

Publicado hace 3 horas y 9 minutos
Leído: 2.985
Mi infancia no son recuerdos de un patio de Sevilla, como la de Machado. Mi infancia son recuerdos de patadas a un balón. Había otros juguetes, aunque no tantos como ahora, pero el balón era una bellísima luna alrededor de la que gravitaban muchas más cosas del niño: la amistad y la camaradería, el sentido de pertenencia a un grupo, el aprendizaje del éxito y el fracaso, la evasión de un paisaje escolar de sucias sotanas sádicas. Yo qué sé. Solo era un niño.

Todas estas cursiladas tópicas y nostálgicas hacen más doloroso el hecho de que hoy el fútbol me dé asco. Ya casi no vi el pasado Mundial de Catar, cuando un mundial es para un futbolero lo que para un meapilas simboliza la visita del papa.

En Catar no veía fútbol. Sabía que bajo los faraónicos estadios erigidos a contrarreloj se pudrían cientos, miles de esclavos explotados hasta la muerte. The Guardian estimó, tras profusa investigación en sus países de origen, que los cadáveres de unos 6.500 trabajadores migrantes de las obras fueron repatriados. En sus actas de defunción consta que casi todos palmaron por accidentales fallos cardiacos. Quizá es que todos fumaran mucho ya en su juventud. Pero con jornadas laborales de entre 12 y 16 horas diarias a 50 grados a la sombra, lo mismo se pueden inferir otras autopsias.

Con estos datos, ya digo que incluso a los más futboleros nos costaba ver allí fútbol. En el campeonato participaron 832 jugadores de 32 selecciones. Como los datos de The Guardian son inconclusos (varios países como Kenia y Filipinas se negaron a facilitar el número de cadáveres repatriados), podemos aventurar que por cada jugador que pateaba balones sobre el césped había 10 muertos practicando la eternidad bajo los campos. Millonarios jugando y disfrutando encima de cadáveres obreros. La historia repetida de la mal llamada humanidad.

En este mundial, que se juega ahora en sedes repartidas entre EEUU, México y Canadá, no hay mucha constancia de muertes masivas en la construcción de estadios y tal. Pero sí se sabe que el siniestro equipo anti inmigración estadounidense, el ICE, acosó a trabajadores migrantes con deportación y violencia si continuaban con sus reivindicaciones laborales y huelgas en canchas, hostelería y otras actividades satélites al gran evento.

En México, la progresista Claudia Sheinbaum impidió que inspecciones independientes, solicitadas por la Federación Sindical Internacional de la Construcción, velaran por los derechos de los obreros que remodelaron el Estadio Azteca. Y todo en este plan.

Donald Trump se ha permitido, incluso, interferir en el desarrollo estrictamente deportivo del evento. El organizador de este mundial, Gianni Infantino, presidente de la FIFA, le entregó el pasado diciembre el Premio de la Paz de la Federación Internacional futbolera por sus denuedos “excepcionales y extraordinarios en pro de la concordia”, particularmente “en Palestina y Ucrania”. Macabra broma. La FIFA perdió la oportunidad hace cuatro años de distinguir al emir catarí Tamim bin Hamad Al Thani por su defensa de los derechos de la mujer, y de los gays, trans y lesbianas. Grave descuido.

Amparado en tan notable distinción, Trump está alterando también la limpieza estrictamente deportiva del torneo (si tal limpieza existiere). A pesar de contar con pasaporte diplomático, el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan fue detenido, encarcelado y deportado nada más entrar en EEUU, acusado sin pruebas de pertenencia a organización terrorista. El equipo iraní tiene prohibido pernoctar en EEUU, con lo cual antes y después de cada partido debe viajar a un hotel mexicano. Deportistas, periodistas y dirigentes iraquíes, palestinos, senegaleses, uzbekistianos y de otros lugares sospechosos para la mente enferma de nazismo de Donald Trump han sufrido detenciones y vejaciones. El Mundial no es un acontecimiento deportivo. Es una declaración global de vasallaje a un emperador loco, inhumano, posiblemente pederasta (Epstein) y corrupto.

Jugadores y entrenadores de todas las selecciones guardan silencio cómplice y palanganero. Más que deportistas, son empleados muy bien remunerados de grandes corporaciones afectas al neofascismo. ¿Qué pasaría si mañana las autoridades norteamericanas obligaran a Lamine Yamal y Nico Williams a cambiarse y ducharse en vestuarios segregados para negros? Porque estamos a un paso de que suceda con total naturalidad.

No veo mucha diferencia entre este mundial y el celebrado hace cuatro años en Catar, o el de Argentina de 1978 bajo la dictadura asesina de Videla, el de Italia de 1934 para masajear al fascista Mussolini o los Juegos Olímpicos del 36 que blanquearon la imagen de Adolf Hitler.

Particularmente, aunque soy ferviente antipatriota, el silencio de La Roja me sonroja. No sé de qué tienen miedo futbolistas de nuestra selección, como los citados Yamal y Williams, o mi paisano vigués Borja Iglesias, tres activos vindicadores de libertades raciales y sexuales, para no denunciar estas evidentes discriminaciones y crímenes que está perpetrando, sobre todo, EEUU. Quién volviera a ser niño para no enterarse y disfrutar otra vez del fútbol. Quién pudiera olvidar que este deporte ya no consiste solo en dar patadas a un balón, sino a las conciencias y libertades.

Anibal Malvar

Respuestas al tema

Mostrando (16 - 30) de 33 respuestas

Respuesta #16
hace 1 hora y 47 minutos
Cita de natxoath67:
Cita:
Encima Trumpista.
Eres una joya, Campeón.
Por cierto, coleguita de tu Trump o eres tan corto que crees que Rusia todavía es Comunista?
Lo es


Sísí...

Respuesta #17
hace 1 hora y 44 minutos
Cita de JonNieve:
La mención a Machado cogida con pinzas. Lo de las sotanas y llamar meapilas a los 1.000 millones de católicos también muy útil. Teniendo parte de sentido el argumento, pierde apoyo al parecer más ideológico que social, en lo que, seguramente, estaríamos de acuerdo la mayoría.


bueno , eso de los números si que está cogido con pinzas , que levante la mano aquí el que sea católico o esté inscrito como tal pero no se sepa ni el padre nuestro , no pise una iglesia a nos ser que sea una boda bautizo o comunión , no se haya leído ni una sola página de la biblia o no vaya a misa ni un domingo

en resumen , muchos católicos pero de verdad me temo que no se quedan ni en la tercera parte , pero al fin y al cabo de eso se trata para ellos , tener números , quizás por eso les ha interesado tanto meterle a la gente en la cabeza que hay que bautizar a un niño casi recién nacido , que no le de tiempo a pensar por el mismo



      

Respuesta #18
hace 1 hora y 41 minutos
Cita de ALTAMIRANO:
Mi infancia no son recuerdos de un patio de Sevilla, como la de Machado. Mi infancia son recuerdos de patadas a un balón. Había otros juguetes, aunque no tantos como ahora, pero el balón era una bellísima luna alrededor de la que gravitaban muchas más cosas del niño: la amistad y la camaradería, el sentido de pertenencia a un grupo, el aprendizaje del éxito y el fracaso, la evasión de un paisaje escolar de sucias sotanas sádicas. Yo qué sé. Solo era un niño.

Todas estas cursiladas tópicas y nostálgicas hacen más doloroso el hecho de que hoy el fútbol me dé asco. Ya casi no vi el pasado Mundial de Catar, cuando un mundial es para un futbolero lo que para un meapilas simboliza la visita del papa.

En Catar no veía fútbol. Sabía que bajo los faraónicos estadios erigidos a contrarreloj se pudrían cientos, miles de esclavos explotados hasta la muerte. The Guardian estimó, tras profusa investigación en sus países de origen, que los cadáveres de unos 6.500 trabajadores migrantes de las obras fueron repatriados. En sus actas de defunción consta que casi todos palmaron por accidentales fallos cardiacos. Quizá es que todos fumaran mucho ya en su juventud. Pero con jornadas laborales de entre 12 y 16 horas diarias a 50 grados a la sombra, lo mismo se pueden inferir otras autopsias.

Con estos datos, ya digo que incluso a los más futboleros nos costaba ver allí fútbol. En el campeonato participaron 832 jugadores de 32 selecciones. Como los datos de The Guardian son inconclusos (varios países como Kenia y Filipinas se negaron a facilitar el número de cadáveres repatriados), podemos aventurar que por cada jugador que pateaba balones sobre el césped había 10 muertos practicando la eternidad bajo los campos. Millonarios jugando y disfrutando encima de cadáveres obreros. La historia repetida de la mal llamada humanidad.

En este mundial, que se juega ahora en sedes repartidas entre EEUU, México y Canadá, no hay mucha constancia de muertes masivas en la construcción de estadios y tal. Pero sí se sabe que el siniestro equipo anti inmigración estadounidense, el ICE, acosó a trabajadores migrantes con deportación y violencia si continuaban con sus reivindicaciones laborales y huelgas en canchas, hostelería y otras actividades satélites al gran evento.

En México, la progresista Claudia Sheinbaum impidió que inspecciones independientes, solicitadas por la Federación Sindical Internacional de la Construcción, velaran por los derechos de los obreros que remodelaron el Estadio Azteca. Y todo en este plan.

Donald Trump se ha permitido, incluso, interferir en el desarrollo estrictamente deportivo del evento. El organizador de este mundial, Gianni Infantino, presidente de la FIFA, le entregó el pasado diciembre el Premio de la Paz de la Federación Internacional futbolera por sus denuedos “excepcionales y extraordinarios en pro de la concordia”, particularmente “en Palestina y Ucrania”. Macabra broma. La FIFA perdió la oportunidad hace cuatro años de distinguir al emir catarí Tamim bin Hamad Al Thani por su defensa de los derechos de la mujer, y de los gays, trans y lesbianas. Grave descuido.

Amparado en tan notable distinción, Trump está alterando también la limpieza estrictamente deportiva del torneo (si tal limpieza existiere). A pesar de contar con pasaporte diplomático, el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan fue detenido, encarcelado y deportado nada más entrar en EEUU, acusado sin pruebas de pertenencia a organización terrorista. El equipo iraní tiene prohibido pernoctar en EEUU, con lo cual antes y después de cada partido debe viajar a un hotel mexicano. Deportistas, periodistas y dirigentes iraquíes, palestinos, senegaleses, uzbekistianos y de otros lugares sospechosos para la mente enferma de nazismo de Donald Trump han sufrido detenciones y vejaciones. El Mundial no es un acontecimiento deportivo. Es una declaración global de vasallaje a un emperador loco, inhumano, posiblemente pederasta (Epstein) y corrupto.

Jugadores y entrenadores de todas las selecciones guardan silencio cómplice y palanganero. Más que deportistas, son empleados muy bien remunerados de grandes corporaciones afectas al neofascismo. ¿Qué pasaría si mañana las autoridades norteamericanas obligaran a Lamine Yamal y Nico Williams a cambiarse y ducharse en vestuarios segregados para negros? Porque estamos a un paso de que suceda con total naturalidad.

No veo mucha diferencia entre este mundial y el celebrado hace cuatro años en Catar, o el de Argentina de 1978 bajo la dictadura asesina de Videla, el de Italia de 1934 para masajear al fascista Mussolini o los Juegos Olímpicos del 36 que blanquearon la imagen de Adolf Hitler.

Particularmente, aunque soy ferviente antipatriota, el silencio de La Roja me sonroja. No sé de qué tienen miedo futbolistas de nuestra selección, como los citados Yamal y Williams, o mi paisano vigués Borja Iglesias, tres activos vindicadores de libertades raciales y sexuales, para no denunciar estas evidentes discriminaciones y crímenes que está perpetrando, sobre todo, EEUU. Quién volviera a ser niño para no enterarse y disfrutar otra vez del fútbol. Quién pudiera olvidar que este deporte ya no consiste solo en dar patadas a un balón, sino a las conciencias y libertades.

Anibal Malvar


Podías con un poco de interés poner el hilo donde corresponde, no creo que cueste tanto.
En fin qué paciencia.

Una mente débil se queja de todo, una mente fuerte acepta, analiza y resuelve.

Respuesta #19
hace 1 hora y 24 minutos
Cita de JackBauer:
Demagogia nivel Dios. Siempre que se habla de "derechos", sale como ejemplo icónico de la dictadura franquista el hecho de que las mujeres no pudieran abrir una cuenta bancaria propia sin el permiso de su marido. Esa situación cambió en 1975. Exactamente el mismo año en el que las mujeres británicas pudieron hacer lo mismo. En Alemania, tardaron dos años más, hasta 1977. Y en Suiza este derecho no existió hasta 1985. En dos de esos países se celebraron Copas del Mundo (1966 y 1974), pero el señor periodista olvida derechos femeninos y no habla de dictaduras o de personajes siniestros.


Madre mía!!! Que compares las situaciones políticas y de derechos humanos de la dictadura española (aunque sea en el año de la muerte de Franco en 1975) con las situaciones en Gran Bretaña, Suiza o Alemania, reduciendolo todo a la posibilidad de abrir una cuenta bancaria por parte de la mujer... para mear y no echar gota.

Yo viví muchos años de la dictadura del dictador Franco, y te puedo asegurar que la ausencia de libertades era terrorífica, y más en Euskadi... salvo que fueses un fascistilla.

Respuesta #20
hace 1 hora y 23 minutos
Italia, por ejemplo, no ha ido a Mundiales en regímenes poco democráticos como Rusia, Qatar o USA.

Respect.

Alicia: ¿Cuánto tiempo es para siempre?
Conejo blanco: A veces, sólo un segundo.

Our Lady of Blessed Acceleration, dont fail me now.

I´m just a soul whose intentions are good
Oh Lord, please dont let me be misunderstood.


Respuesta #21
hace 1 hora y 17 minutos
Cita de Javert:
Italia, por ejemplo, no ha ido a Mundiales en regímenes poco democráticos como Rusia, Qatar o USA.

Respect.



Que kbron.


Mutuas, Seg. Social, Jueces,Osalan....actúan como un cártel, son el Crimen Organizado de la "insalud" laboral.
I Daniel Blake

Respuesta #22
hace 1 hora y 11 minutos
Cita de EternoAduriz:
Cita de ALTAMIRANO:
Mi infancia no son recuerdos de un patio de Sevilla, como la de Machado. Mi infancia son recuerdos de patadas a un balón. Había otros juguetes, aunque no tantos como ahora, pero el balón era una bellísima luna alrededor de la que gravitaban muchas más cosas del niño: la amistad y la camaradería, el sentido de pertenencia a un grupo, el aprendizaje del éxito y el fracaso, la evasión de un paisaje escolar de sucias sotanas sádicas. Yo qué sé. Solo era un niño.

Todas estas cursiladas tópicas y nostálgicas hacen más doloroso el hecho de que hoy el fútbol me dé asco. Ya casi no vi el pasado Mundial de Catar, cuando un mundial es para un futbolero lo que para un meapilas simboliza la visita del papa.

En Catar no veía fútbol. Sabía que bajo los faraónicos estadios erigidos a contrarreloj se pudrían cientos, miles de esclavos explotados hasta la muerte. The Guardian estimó, tras profusa investigación en sus países de origen, que los cadáveres de unos 6.500 trabajadores migrantes de las obras fueron repatriados. En sus actas de defunción consta que casi todos palmaron por accidentales fallos cardiacos. Quizá es que todos fumaran mucho ya en su juventud. Pero con jornadas laborales de entre 12 y 16 horas diarias a 50 grados a la sombra, lo mismo se pueden inferir otras autopsias.

Con estos datos, ya digo que incluso a los más futboleros nos costaba ver allí fútbol. En el campeonato participaron 832 jugadores de 32 selecciones. Como los datos de The Guardian son inconclusos (varios países como Kenia y Filipinas se negaron a facilitar el número de cadáveres repatriados), podemos aventurar que por cada jugador que pateaba balones sobre el césped había 10 muertos practicando la eternidad bajo los campos. Millonarios jugando y disfrutando encima de cadáveres obreros. La historia repetida de la mal llamada humanidad.

En este mundial, que se juega ahora en sedes repartidas entre EEUU, México y Canadá, no hay mucha constancia de muertes masivas en la construcción de estadios y tal. Pero sí se sabe que el siniestro equipo anti inmigración estadounidense, el ICE, acosó a trabajadores migrantes con deportación y violencia si continuaban con sus reivindicaciones laborales y huelgas en canchas, hostelería y otras actividades satélites al gran evento.

En México, la progresista Claudia Sheinbaum impidió que inspecciones independientes, solicitadas por la Federación Sindical Internacional de la Construcción, velaran por los derechos de los obreros que remodelaron el Estadio Azteca. Y todo en este plan.

Donald Trump se ha permitido, incluso, interferir en el desarrollo estrictamente deportivo del evento. El organizador de este mundial, Gianni Infantino, presidente de la FIFA, le entregó el pasado diciembre el Premio de la Paz de la Federación Internacional futbolera por sus denuedos “excepcionales y extraordinarios en pro de la concordia”, particularmente “en Palestina y Ucrania”. Macabra broma. La FIFA perdió la oportunidad hace cuatro años de distinguir al emir catarí Tamim bin Hamad Al Thani por su defensa de los derechos de la mujer, y de los gays, trans y lesbianas. Grave descuido.

Amparado en tan notable distinción, Trump está alterando también la limpieza estrictamente deportiva del torneo (si tal limpieza existiere). A pesar de contar con pasaporte diplomático, el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan fue detenido, encarcelado y deportado nada más entrar en EEUU, acusado sin pruebas de pertenencia a organización terrorista. El equipo iraní tiene prohibido pernoctar en EEUU, con lo cual antes y después de cada partido debe viajar a un hotel mexicano. Deportistas, periodistas y dirigentes iraquíes, palestinos, senegaleses, uzbekistianos y de otros lugares sospechosos para la mente enferma de nazismo de Donald Trump han sufrido detenciones y vejaciones. El Mundial no es un acontecimiento deportivo. Es una declaración global de vasallaje a un emperador loco, inhumano, posiblemente pederasta (Epstein) y corrupto.

Jugadores y entrenadores de todas las selecciones guardan silencio cómplice y palanganero. Más que deportistas, son empleados muy bien remunerados de grandes corporaciones afectas al neofascismo. ¿Qué pasaría si mañana las autoridades norteamericanas obligaran a Lamine Yamal y Nico Williams a cambiarse y ducharse en vestuarios segregados para negros? Porque estamos a un paso de que suceda con total naturalidad.

No veo mucha diferencia entre este mundial y el celebrado hace cuatro años en Catar, o el de Argentina de 1978 bajo la dictadura asesina de Videla, el de Italia de 1934 para masajear al fascista Mussolini o los Juegos Olímpicos del 36 que blanquearon la imagen de Adolf Hitler.

Particularmente, aunque soy ferviente antipatriota, el silencio de La Roja me sonroja. No sé de qué tienen miedo futbolistas de nuestra selección, como los citados Yamal y Williams, o mi paisano vigués Borja Iglesias, tres activos vindicadores de libertades raciales y sexuales, para no denunciar estas evidentes discriminaciones y crímenes que está perpetrando, sobre todo, EEUU. Quién volviera a ser niño para no enterarse y disfrutar otra vez del fútbol. Quién pudiera olvidar que este deporte ya no consiste solo en dar patadas a un balón, sino a las conciencias y libertades.

Anibal Malvar


En el Mundial de la italia fascista de Mussolini, mira a ver que le paso a la roja republicana de España, donde se impidió jugar a varios jugadores de La Rioja, por cuestiones estrictamente politicas, siendo esa selección, una de las favoritas, y que Benito, se encargó de que así no fuera.


De La Rioja???.


Mutuas, Seg. Social, Jueces,Osalan....actúan como un cártel, son el Crimen Organizado de la "insalud" laboral.
I Daniel Blake

Respuesta #23
hace 1 hora y 7 minutos


Cuando Lamine sacó la bandera palestina ya le tiraron de la oreja Flick, y Laporta.
Flick cuyo agente es el israelí Pini Zahavi y al que Laporta pidió hacerse el agente de Niko Williams.

Luego claro está Spotify patrocinador del engendro culé que está detrás del sionismo.


Mutuas, Seg. Social, Jueces,Osalan....actúan como un cártel, son el Crimen Organizado de la "insalud" laboral.
I Daniel Blake

Respuesta #24
hace 1 hora y 4 minutos
Cita de Arista:
Cita de JackBauer:
Demagogia nivel Dios. Siempre que se habla de "derechos", sale como ejemplo icónico de la dictadura franquista el hecho de que las mujeres no pudieran abrir una cuenta bancaria propia sin el permiso de su marido. Esa situación cambió en 1975. Exactamente el mismo año en el que las mujeres británicas pudieron hacer lo mismo. En Alemania, tardaron dos años más, hasta 1977. Y en Suiza este derecho no existió hasta 1985. En dos de esos países se celebraron Copas del Mundo (1966 y 1974), pero el señor periodista olvida derechos femeninos y no habla de dictaduras o de personajes siniestros.


Madre mía!!! Que compares las situaciones políticas y de derechos humanos de la dictadura española (aunque sea en el año de la muerte de Franco en 1975) con las situaciones en Gran Bretaña, Suiza o Alemania, reduciendolo todo a la posibilidad de abrir una cuenta bancaria por parte de la mujer... para mear y no echar gota.

Yo viví muchos años de la dictadura del dictador Franco, y te puedo asegurar que la ausencia de libertades era terrorífica, y más en Euskadi... salvo que fueses un fascistilla.



No, no es eso. El que escribe el artículo habla de dictaduras y (veo que lo has advertido) estoy poniendo esas situaciones en contraste con democracias perfectamente consolidadas. En Escocia era delito ser homosexual hasta el año 1980, en Irlanda del Norte hasta 1982. En el ejército británico, hasta el año 2000. Sí, el artículo también va de derechos sociales (...o eso quiere el periodista y mete la pata hasta el fondo).

Por el humor de Dios!

Respuesta #25
hace 55 minutos
Los lamebotas de la FIFA no tienen lo que hay que tener para evitar que un pais que justifica y participa de un genocidio,como EEUU, sea uno de los organizadores.

En cualquier club harás historia, pero si te quedas en el Athletic serás leyenda.
----------------------------------------
Competimos así porque queremos.
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Grande Jose Iragorri

Respuesta #26
hace 49 minutos
Está el foro como para no entrar en un mes. Qué pereza ....
Respuesta #27
hace 41 minutos
Zzzzzzzzzzz…!

                            ATHLETIC !!!!

Respuesta #28
hace 41 minutos


——-
Respuesta #29
hace 37 minutos
Dre mía del amor hermoso…
Respuesta #30
hace 34 minutos
futbol profesional amigo. dinero manda. los ideales por muy loables q sean quedan en segundo plano.
este mundial me genera tal rechazo q lo veré lo menos posible pero soy adicto al futbol.

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