Marcelo Bielsa y el largo camino de Uruguay hasta el Mundial 2026

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Registro: 20/08/2023

Publicado ayer a las 21:12
Leído: 1.373
Marcelo Bielsa sorprendió con su imagen inerte en la promoción de este Mundial, una reacción que no debía sorprender tanto. Pero para llegar a los Estados Unidos también ha tenido que hacer alguna concesión a la que no está muy acostumbrado.

La FIFA es consciente de la importancia de la comunicación en la industria del deporte. Por eso, todas las selecciones debieron pasar por el estudio antes de empezar el Mundial y grabar las imágenes que se proyectan a lo largo de todos y cada uno de los partidos.

Todo suma para hacer de esta Copa del Mundo la más lucrativa de la historia. Futbolistas y técnicos seguían las indicaciones de los cámaras pidiéndoles que improvisaran algún movimiento con el que transmitir emoción e intensidad el día del partido. Cuando llegó el turno de Marcelo Bielsa, se quedó mirando al suelo, inmóvil. Los cámaras le pidieron que levantara la cabeza e hiciera algún movimiento, pero se negó y siguió quieto. El gesto llamó la atención de mucha gente, aunque no sorprendió a quienes conocen al actual seleccionador de Uruguay.

En su larga trayectoria larga en los banquillos Marcelo Bielsa ha dejado muestras de su particular carácter y también de su honestidad. Cuando, en 2004, renunció a su cargo como seleccionador de Argentina, argumentando que se había quedado sin energía, una periodista le reprendió, preguntándole si no le parecía un poco pobre que los titulares de prensa dieran esa explicación. «¿Qué me sugiere?», respondió Bielsa y añadió: «Grave enfermedad, puede ser, que le resta energía. Eso sería más efectivo».

A Bielsa nunca le ha gustado fingir y en el Athletic pudieron conocer bien su integridad moral. También el alto nivel de exigencia que se impone a sí mismo y que espera de los demás. Una forma de ser que ha ido generándole conflictos a lo largo de su carrera y en la que también se puede apreciar una evolución. Porque el Bielsa que dirigió a Newell’s a principios de los noventa no es el mismo que el que llevó al Athletic a dos finales o el que devolvió al Leeds United a la Premier League. El día de su presentación como entrenador del Lille francés dejó algún detalle de su disposición a evolucionar: «La primera recomendación con la que llegue acá, más que recomendación fue una orden de mi esposa, fue que sonriera y que mirara a los ojos (...) Creo que ese ya es un aporte significativo a las relaciones humanas». Inmediatamente después, volvió a agachar la cabeza. Porque sí, a Bielsa le cuesta mirar a los ojos, pero cuando le obligan a hacerlo, como ha ocurrido en este Mundial, esa dificultad se convierte en resistencia, mucho mayor si la imposición tiene una motivación comercial. Esto también lo saben quienes conocen a Marcelo y podían haberlo previsto los organizadores del Mundial.

Hace dos años, cuando la Copa América se celebró en los Estados Unidos, Bielsa ya mostró su lado más contestatario. Acababa de ser nombrado seleccionador de Uruguay y habían sido eliminados en semifinales por Colombia. Después de los incidentes ocurridos al terminar el partido, Bielsa destapó la caja de los truenos: «Hacer conferencias de prensa para decir: ‘No, las canchas están perfectas’. Y vos ves que las uniones no justifican. ‘No, los campos de entrenamiento están perfectos’. Y vos ves que Bolivia no entrenó (...) Esto es una plaga de mentirosos». Y si a alguien le quedaban dudas de hacia dónde apuntaba Bielsa. añadió: «Esto es más claro imposible. Estados Unidos, cuando sintió que sus intereses estaban siendo atacados, creo el FIFAgate con el FBI. Hicieron lo que hicieron. Pero era por sus intereses».

Bielsa siempre ha sido un personaje singular en el mundo del fútbol. Admirado por muchos e incómodo para muchos otros, pero capaz de marcar un antes y un después allí donde encaja como un guante. Aceptó el cargo de seleccionador de Uruguay porque siempre es ilusionante estar en un Mundial al frente de una selección como la charrúa, pero, a sus 70 años y cuando dos futbolistas a los que entrenó estarán en el torneo dirigiendo a otras selecciones, no va a transigir con algo en lo que no cree. Al fin y al cabo, ya ha tenido que hacer más concesiones de las que le hubiera gustado para llegar a Estados Unidos.

EL PROYECTO CELESTE
Bielsa llegó a la selección uruguaya después de que Diego Alonso no cumpliera las expectativas en el Mundial de Qatar de 2022 y de que, un año antes, la AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol) decidiera poner punto final a los quince años del maestro Tabárez al frente de la selección celeste. Era inminente el final de la generación de los Muslera, Godín, Luis Suárez o Cavani, protagonistas de la última Copa América lograda por los uruguayos y de las semifinales alcanzadas en el Mundial de Sudáfrica, y la AUF confió en Bielsa para liderar el proceso de renovación.

Don Marcelo aceptó un proyecto delicado y al mismo tiempo muy ilusionante, porque, bajo esa locura a la que tantas veces se hace referencia, se esconde también un gran amor por el fútbol y la uruguaya es una selección cargada de historia. Los tres años que lleva al frente del proyecto, sin embargo, han estado llenos de dificultades.

Uruguay afrontó la Copa América de 2024 unos meses después de que Marcelo Bielsa hubiera asumido como seleccionador. Terminaron la fase de grupos en primera posición y eliminaron a Brasil en cuartos de final, para caer en semifinales frente a Colombia.

Al acabar ese partido se produjeron incidentes entre algunos jugadores uruguayos y un grupo de aficionados cafeteros, cuando estos agredieron a los familiares de los futbolistas charrúas. Después, en rueda de prensa, Bielsa no dudó en responsabilizar de los incidentes a la organización del torneo y se centró en llevar a cabo una defensa cerrada de sus jugadores. Fue la misma rueda de prensa en la que denunció los intereses de la FIFA y Estados Unidos.

Varios jugadores uruguayos terminarían siendo sancionados por aquellos incidentes y la Conmebol abrió expediente a su seleccionador, pero Bielsa había respondido con lealtad a sus futbolistas y estos se lo agradecieron. Aquella Copa América, en cambio, había abierto una brecha entre el seleccionador y los jugadores.

EL CASO SUÁREZ
El capitán e ídolo uruguayo Luis Suárez siguió jugando tras el torneo, pero no tardó en anunciar su retiro de la selección y un mes más tarde, concedía una entrevista al medio uruguayo DSports en la que habló del mal ambiente que se vivía en el equipo desde la llegada de Bielsa. Acusó al seleccionador de «separar a todo el grupo», de un trato humillante hacia algunos jugadores y habló de «una reunión para pedirle al entrenador que por lo menos nos dijera buen día».

Para cuando hizo esas declaraciones, Luis Suárez ya no formaba parte de la selección celeste, pero los referentes de la plantilla confirmaron sus palabras y eso generó una importante crisis interna. La autoridad del seleccionador quedaba dañada y la transición pausada para la que le había contratado la AUF saltó por los aires. Marcelo Bielsa, sin embargo, no renunció a su cargo de seleccionador y tampoco quiso dar a la prensa más explicaciones de las estrictamente necesarias.

La crisis terminó por resolverse a nivel interno, con reuniones entre los directivos, los jugadores y el seleccionador. El dirigente de la AUF Carlos Manta reconocería que Bielsa aceptó la contratación de «un mediador» entre los jugadores y el cuerpo técnico. Y no es un detalle menor, porque refleja un talante que no se había visto en el técnico argentino en anteriores ocasiones. Bielsa quería estar con Uruguay en el Mundial y eso le ha llevado a hacer concesiones que probablemente de ninguna manera hubiera aceptado en otro momento de su recorrido vital en los banquillos.

Así las cosas, hace pocos meses, tras la derrota en un amistoso frente a Estados Unidos, Bielsa declaró en rueda de prensa ser una persona «tóxica», cuyas obsesiones están basadas «en el miedo». El seleccionador uruguayo no tuvo empacho en reconocer que «teme por perder mucho más de lo que disfruta por ganar», desnudándose en público como no acostumbra y evidenciando, una vez más, su evolución y su deseo de estar en el Mundial por encima de todo.

TIRAR ADELANTE
El técnico rosarino salvó, de una manera u otra, el terremoto que provocaron las palabras de Luis Suárez, que quizá en otro tiempo hubieran acabado con su mandado ipso facto. Pero ha logrado Marcelo Bielsa tirar adelante, tal vez tragando veneno en dosis controladas para conseguirlo.

Sea como fuere, esquivó ese obstáculo el preparador argentino, lo que le ha permitido llegar a la que será su tercera Copa del Mundo con una plantilla del Cono Sur -tras Argentina en 2002 y Chile en 2010- que no tiene la brillantez que venía mostrando Uruguay en las últimas ediciones, pero que, en todo caso, cuenta con jugadores de talla importante como José María Giménez, Federico Valverde o Facundo Pellistri.

En el debut en el grupo H, un grupo que todavía no conoce ningún ganador de partidos, empataron a un gol frente a Arabia Saudí yendo de menos a más en el partido. Una vez superado el primer susto a frente al seleccionado de Cabo Verde, en el partido que comienza esta medianoche, buscarán la victoria que les acerque a la ronda de los dieciseisavos cuando termine esta liguilla de primera fase, en la que les espera una selección española también cuestionada en un duelo que «hermanará» a Marcelo Bielsa y Luis de La Fuente, ambos con un pasado en el Athletic.

Es posible que en ese partido ambas selecciones se jueguen la primera plaza del grupo H o quién sabe si el cúmulo de heridas que vayan a sumar los dos encargados de los banquillos van a suponer en sus carreras hemorragias ya imposibles de suturar. En el caso de don Marcelo Bielsa, aun con ese «miedo tóxico» y casi hasta patológico a perder, seguirá siendo una personalidad intransferible, irrepetible e insobornable, salvo para la lealtad con sus jugadores a quienes habrá llevado hasta la entrada del terreno de juego, donde se redacta la verdad del fútbol y que el rosarino quisiera dictar desde su rincón.


Respuestas al tema

Mostrando (1 - 15) de 26 respuestas

Respuesta #1
ayer a las 21:25
Paso se leer tanto con este calor, lo siento mucho

Zu zara nagusia…

Respuesta #2
ayer a las 21:28
Aupa Marcelo, lo tiene dificil una vez mas, pero Marcelo siempre en mi equipo.

"Hemos fichado a un jugador del Barcelona sin pagar nada" Jaime Ugarte 4-07-25

Respuesta #3
ayer a las 21:29
Otro abducido el que lo haya escrito.

La filosofía, un anacronismo en pleno siglo XXI.

https://www.youtube.com/watch?v=D2NkBf8RdaA

Respuesta #4
ayer a las 21:30
Editada ayer a las 21:31
Cita de mrpentland:
Otro abducido el que lo haya escrito.


Largo de aquí!

Athletic! Athletic! Zu zara nagusia!!!!

A por el Katxi con asas!!!

Respuesta #5
ayer a las 21:33
Aupa Marcelo¡¡¡¡
Respuesta #6
ayer a las 21:37
THE LAST DANCE


El loco se cargará a España el ultimo partido...


Respuesta #7
ayer a las 21:37
Cita de ALTAMIRANO:
Marcelo Bielsa sorprendió con su imagen inerte en la promoción de este Mundial, una reacción que no debía sorprender tanto. Pero para llegar a los Estados Unidos también ha tenido que hacer alguna concesión a la que no está muy acostumbrado.

La FIFA es consciente de la importancia de la comunicación en la industria del deporte. Por eso, todas las selecciones debieron pasar por el estudio antes de empezar el Mundial y grabar las imágenes que se proyectan a lo largo de todos y cada uno de los partidos.

Todo suma para hacer de esta Copa del Mundo la más lucrativa de la historia. Futbolistas y técnicos seguían las indicaciones de los cámaras pidiéndoles que improvisaran algún movimiento con el que transmitir emoción e intensidad el día del partido. Cuando llegó el turno de Marcelo Bielsa, se quedó mirando al suelo, inmóvil. Los cámaras le pidieron que levantara la cabeza e hiciera algún movimiento, pero se negó y siguió quieto. El gesto llamó la atención de mucha gente, aunque no sorprendió a quienes conocen al actual seleccionador de Uruguay.

En su larga trayectoria larga en los banquillos Marcelo Bielsa ha dejado muestras de su particular carácter y también de su honestidad. Cuando, en 2004, renunció a su cargo como seleccionador de Argentina, argumentando que se había quedado sin energía, una periodista le reprendió, preguntándole si no le parecía un poco pobre que los titulares de prensa dieran esa explicación. «¿Qué me sugiere?», respondió Bielsa y añadió: «Grave enfermedad, puede ser, que le resta energía. Eso sería más efectivo».

A Bielsa nunca le ha gustado fingir y en el Athletic pudieron conocer bien su integridad moral. También el alto nivel de exigencia que se impone a sí mismo y que espera de los demás. Una forma de ser que ha ido generándole conflictos a lo largo de su carrera y en la que también se puede apreciar una evolución. Porque el Bielsa que dirigió a Newell’s a principios de los noventa no es el mismo que el que llevó al Athletic a dos finales o el que devolvió al Leeds United a la Premier League. El día de su presentación como entrenador del Lille francés dejó algún detalle de su disposición a evolucionar: «La primera recomendación con la que llegue acá, más que recomendación fue una orden de mi esposa, fue que sonriera y que mirara a los ojos (...) Creo que ese ya es un aporte significativo a las relaciones humanas». Inmediatamente después, volvió a agachar la cabeza. Porque sí, a Bielsa le cuesta mirar a los ojos, pero cuando le obligan a hacerlo, como ha ocurrido en este Mundial, esa dificultad se convierte en resistencia, mucho mayor si la imposición tiene una motivación comercial. Esto también lo saben quienes conocen a Marcelo y podían haberlo previsto los organizadores del Mundial.

Hace dos años, cuando la Copa América se celebró en los Estados Unidos, Bielsa ya mostró su lado más contestatario. Acababa de ser nombrado seleccionador de Uruguay y habían sido eliminados en semifinales por Colombia. Después de los incidentes ocurridos al terminar el partido, Bielsa destapó la caja de los truenos: «Hacer conferencias de prensa para decir: ‘No, las canchas están perfectas’. Y vos ves que las uniones no justifican. ‘No, los campos de entrenamiento están perfectos’. Y vos ves que Bolivia no entrenó (...) Esto es una plaga de mentirosos». Y si a alguien le quedaban dudas de hacia dónde apuntaba Bielsa. añadió: «Esto es más claro imposible. Estados Unidos, cuando sintió que sus intereses estaban siendo atacados, creo el FIFAgate con el FBI. Hicieron lo que hicieron. Pero era por sus intereses».

Bielsa siempre ha sido un personaje singular en el mundo del fútbol. Admirado por muchos e incómodo para muchos otros, pero capaz de marcar un antes y un después allí donde encaja como un guante. Aceptó el cargo de seleccionador de Uruguay porque siempre es ilusionante estar en un Mundial al frente de una selección como la charrúa, pero, a sus 70 años y cuando dos futbolistas a los que entrenó estarán en el torneo dirigiendo a otras selecciones, no va a transigir con algo en lo que no cree. Al fin y al cabo, ya ha tenido que hacer más concesiones de las que le hubiera gustado para llegar a Estados Unidos.

EL PROYECTO CELESTE
Bielsa llegó a la selección uruguaya después de que Diego Alonso no cumpliera las expectativas en el Mundial de Qatar de 2022 y de que, un año antes, la AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol) decidiera poner punto final a los quince años del maestro Tabárez al frente de la selección celeste. Era inminente el final de la generación de los Muslera, Godín, Luis Suárez o Cavani, protagonistas de la última Copa América lograda por los uruguayos y de las semifinales alcanzadas en el Mundial de Sudáfrica, y la AUF confió en Bielsa para liderar el proceso de renovación.

Don Marcelo aceptó un proyecto delicado y al mismo tiempo muy ilusionante, porque, bajo esa locura a la que tantas veces se hace referencia, se esconde también un gran amor por el fútbol y la uruguaya es una selección cargada de historia. Los tres años que lleva al frente del proyecto, sin embargo, han estado llenos de dificultades.

Uruguay afrontó la Copa América de 2024 unos meses después de que Marcelo Bielsa hubiera asumido como seleccionador. Terminaron la fase de grupos en primera posición y eliminaron a Brasil en cuartos de final, para caer en semifinales frente a Colombia.

Al acabar ese partido se produjeron incidentes entre algunos jugadores uruguayos y un grupo de aficionados cafeteros, cuando estos agredieron a los familiares de los futbolistas charrúas. Después, en rueda de prensa, Bielsa no dudó en responsabilizar de los incidentes a la organización del torneo y se centró en llevar a cabo una defensa cerrada de sus jugadores. Fue la misma rueda de prensa en la que denunció los intereses de la FIFA y Estados Unidos.

Varios jugadores uruguayos terminarían siendo sancionados por aquellos incidentes y la Conmebol abrió expediente a su seleccionador, pero Bielsa había respondido con lealtad a sus futbolistas y estos se lo agradecieron. Aquella Copa América, en cambio, había abierto una brecha entre el seleccionador y los jugadores.

EL CASO SUÁREZ
El capitán e ídolo uruguayo Luis Suárez siguió jugando tras el torneo, pero no tardó en anunciar su retiro de la selección y un mes más tarde, concedía una entrevista al medio uruguayo DSports en la que habló del mal ambiente que se vivía en el equipo desde la llegada de Bielsa. Acusó al seleccionador de «separar a todo el grupo», de un trato humillante hacia algunos jugadores y habló de «una reunión para pedirle al entrenador que por lo menos nos dijera buen día».

Para cuando hizo esas declaraciones, Luis Suárez ya no formaba parte de la selección celeste, pero los referentes de la plantilla confirmaron sus palabras y eso generó una importante crisis interna. La autoridad del seleccionador quedaba dañada y la transición pausada para la que le había contratado la AUF saltó por los aires. Marcelo Bielsa, sin embargo, no renunció a su cargo de seleccionador y tampoco quiso dar a la prensa más explicaciones de las estrictamente necesarias.

La crisis terminó por resolverse a nivel interno, con reuniones entre los directivos, los jugadores y el seleccionador. El dirigente de la AUF Carlos Manta reconocería que Bielsa aceptó la contratación de «un mediador» entre los jugadores y el cuerpo técnico. Y no es un detalle menor, porque refleja un talante que no se había visto en el técnico argentino en anteriores ocasiones. Bielsa quería estar con Uruguay en el Mundial y eso le ha llevado a hacer concesiones que probablemente de ninguna manera hubiera aceptado en otro momento de su recorrido vital en los banquillos.

Así las cosas, hace pocos meses, tras la derrota en un amistoso frente a Estados Unidos, Bielsa declaró en rueda de prensa ser una persona «tóxica», cuyas obsesiones están basadas «en el miedo». El seleccionador uruguayo no tuvo empacho en reconocer que «teme por perder mucho más de lo que disfruta por ganar», desnudándose en público como no acostumbra y evidenciando, una vez más, su evolución y su deseo de estar en el Mundial por encima de todo.

TIRAR ADELANTE
El técnico rosarino salvó, de una manera u otra, el terremoto que provocaron las palabras de Luis Suárez, que quizá en otro tiempo hubieran acabado con su mandado ipso facto. Pero ha logrado Marcelo Bielsa tirar adelante, tal vez tragando veneno en dosis controladas para conseguirlo.

Sea como fuere, esquivó ese obstáculo el preparador argentino, lo que le ha permitido llegar a la que será su tercera Copa del Mundo con una plantilla del Cono Sur -tras Argentina en 2002 y Chile en 2010- que no tiene la brillantez que venía mostrando Uruguay en las últimas ediciones, pero que, en todo caso, cuenta con jugadores de talla importante como José María Giménez, Federico Valverde o Facundo Pellistri.

En el debut en el grupo H, un grupo que todavía no conoce ningún ganador de partidos, empataron a un gol frente a Arabia Saudí yendo de menos a más en el partido. Una vez superado el primer susto a frente al seleccionado de Cabo Verde, en el partido que comienza esta medianoche, buscarán la victoria que les acerque a la ronda de los dieciseisavos cuando termine esta liguilla de primera fase, en la que les espera una selección española también cuestionada en un duelo que «hermanará» a Marcelo Bielsa y Luis de La Fuente, ambos con un pasado en el Athletic.

Es posible que en ese partido ambas selecciones se jueguen la primera plaza del grupo H o quién sabe si el cúmulo de heridas que vayan a sumar los dos encargados de los banquillos van a suponer en sus carreras hemorragias ya imposibles de suturar. En el caso de don Marcelo Bielsa, aun con ese «miedo tóxico» y casi hasta patológico a perder, seguirá siendo una personalidad intransferible, irrepetible e insobornable, salvo para la lealtad con sus jugadores a quienes habrá llevado hasta la entrada del terreno de juego, donde se redacta la verdad del fútbol y que el rosarino quisiera dictar desde su rincón.



+10000 Aupa Marcelo, karajo!
Respuesta #8
ayer a las 21:56
Entrenador de mentira que solo cree en el futbol ataque tiene todo el equipo encontra y ESPAÑA LE VAMOS A METERLE LA PUNTILLA Y HECHARLO PARA CASA PARA QUE ACUMULE OTRO FRACASO Y LO CESEN .
FUNDIO UNA GRAN PLANTILLA EN EL ATHLETIC Y REGALO DOS FINALES PORQUE NO PODIAN CON LOS COJ...
PUXA ATHLETIC!!!
Respuesta #9
ayer a las 21:57
Editada ayer a las 22:02
Cita de mrpentland:
Otro abducido el que lo haya escrito.


Seguro que has leído?
Lo dudo.
Tu has visto Bielsa y no has leído. Pondría las manos en el fuego.

Respuesta #10
ayer a las 21:59
Editada ayer a las 22:01
Cita de 15:
Entrenador de mentira que solo cree en el futbol ataque tiene todo el equipo encontra y ESPAÑA LE VAMOS A METERLE LA PUNTILLA Y HECHARLO PARA CASA PARA QUE ACUMULE OTRO FRACASO Y LO CESEN .
FUNDIO UNA GRAN PLANTILLA EN EL ATHLETIC Y REGALO DOS FINALES PORQUE NO PODIAN CON LOS COJ...
PUXA ATHLETIC!!!


Cesar?

No iba a seguir, eh.

Por matizar.

Sabes lo que pasa?

Que algunos sin información y sin haber visto no ya uno de los partidos sino ni los resúmenes habláis o escribis.

Ya dijo y es oficial que no iba a seguir después del mundial.
Respuesta #11
ayer a las 22:08
Cita de ALTAMIRANO:
Marcelo Bielsa sorprendió con su imagen inerte en la promoción de este Mundial, una reacción que no debía sorprender tanto. Pero para llegar a los Estados Unidos también ha tenido que hacer alguna concesión a la que no está muy acostumbrado.

La FIFA es consciente de la importancia de la comunicación en la industria del deporte. Por eso, todas las selecciones debieron pasar por el estudio antes de empezar el Mundial y grabar las imágenes que se proyectan a lo largo de todos y cada uno de los partidos.

Todo suma para hacer de esta Copa del Mundo la más lucrativa de la historia. Futbolistas y técnicos seguían las indicaciones de los cámaras pidiéndoles que improvisaran algún movimiento con el que transmitir emoción e intensidad el día del partido. Cuando llegó el turno de Marcelo Bielsa, se quedó mirando al suelo, inmóvil. Los cámaras le pidieron que levantara la cabeza e hiciera algún movimiento, pero se negó y siguió quieto. El gesto llamó la atención de mucha gente, aunque no sorprendió a quienes conocen al actual seleccionador de Uruguay.

En su larga trayectoria larga en los banquillos Marcelo Bielsa ha dejado muestras de su particular carácter y también de su honestidad. Cuando, en 2004, renunció a su cargo como seleccionador de Argentina, argumentando que se había quedado sin energía, una periodista le reprendió, preguntándole si no le parecía un poco pobre que los titulares de prensa dieran esa explicación. «¿Qué me sugiere?», respondió Bielsa y añadió: «Grave enfermedad, puede ser, que le resta energía. Eso sería más efectivo».

A Bielsa nunca le ha gustado fingir y en el Athletic pudieron conocer bien su integridad moral. También el alto nivel de exigencia que se impone a sí mismo y que espera de los demás. Una forma de ser que ha ido generándole conflictos a lo largo de su carrera y en la que también se puede apreciar una evolución. Porque el Bielsa que dirigió a Newell’s a principios de los noventa no es el mismo que el que llevó al Athletic a dos finales o el que devolvió al Leeds United a la Premier League. El día de su presentación como entrenador del Lille francés dejó algún detalle de su disposición a evolucionar: «La primera recomendación con la que llegue acá, más que recomendación fue una orden de mi esposa, fue que sonriera y que mirara a los ojos (...) Creo que ese ya es un aporte significativo a las relaciones humanas». Inmediatamente después, volvió a agachar la cabeza. Porque sí, a Bielsa le cuesta mirar a los ojos, pero cuando le obligan a hacerlo, como ha ocurrido en este Mundial, esa dificultad se convierte en resistencia, mucho mayor si la imposición tiene una motivación comercial. Esto también lo saben quienes conocen a Marcelo y podían haberlo previsto los organizadores del Mundial.

Hace dos años, cuando la Copa América se celebró en los Estados Unidos, Bielsa ya mostró su lado más contestatario. Acababa de ser nombrado seleccionador de Uruguay y habían sido eliminados en semifinales por Colombia. Después de los incidentes ocurridos al terminar el partido, Bielsa destapó la caja de los truenos: «Hacer conferencias de prensa para decir: ‘No, las canchas están perfectas’. Y vos ves que las uniones no justifican. ‘No, los campos de entrenamiento están perfectos’. Y vos ves que Bolivia no entrenó (...) Esto es una plaga de mentirosos». Y si a alguien le quedaban dudas de hacia dónde apuntaba Bielsa. añadió: «Esto es más claro imposible. Estados Unidos, cuando sintió que sus intereses estaban siendo atacados, creo el FIFAgate con el FBI. Hicieron lo que hicieron. Pero era por sus intereses».

Bielsa siempre ha sido un personaje singular en el mundo del fútbol. Admirado por muchos e incómodo para muchos otros, pero capaz de marcar un antes y un después allí donde encaja como un guante. Aceptó el cargo de seleccionador de Uruguay porque siempre es ilusionante estar en un Mundial al frente de una selección como la charrúa, pero, a sus 70 años y cuando dos futbolistas a los que entrenó estarán en el torneo dirigiendo a otras selecciones, no va a transigir con algo en lo que no cree. Al fin y al cabo, ya ha tenido que hacer más concesiones de las que le hubiera gustado para llegar a Estados Unidos.

EL PROYECTO CELESTE
Bielsa llegó a la selección uruguaya después de que Diego Alonso no cumpliera las expectativas en el Mundial de Qatar de 2022 y de que, un año antes, la AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol) decidiera poner punto final a los quince años del maestro Tabárez al frente de la selección celeste. Era inminente el final de la generación de los Muslera, Godín, Luis Suárez o Cavani, protagonistas de la última Copa América lograda por los uruguayos y de las semifinales alcanzadas en el Mundial de Sudáfrica, y la AUF confió en Bielsa para liderar el proceso de renovación.

Don Marcelo aceptó un proyecto delicado y al mismo tiempo muy ilusionante, porque, bajo esa locura a la que tantas veces se hace referencia, se esconde también un gran amor por el fútbol y la uruguaya es una selección cargada de historia. Los tres años que lleva al frente del proyecto, sin embargo, han estado llenos de dificultades.

Uruguay afrontó la Copa América de 2024 unos meses después de que Marcelo Bielsa hubiera asumido como seleccionador. Terminaron la fase de grupos en primera posición y eliminaron a Brasil en cuartos de final, para caer en semifinales frente a Colombia.

Al acabar ese partido se produjeron incidentes entre algunos jugadores uruguayos y un grupo de aficionados cafeteros, cuando estos agredieron a los familiares de los futbolistas charrúas. Después, en rueda de prensa, Bielsa no dudó en responsabilizar de los incidentes a la organización del torneo y se centró en llevar a cabo una defensa cerrada de sus jugadores. Fue la misma rueda de prensa en la que denunció los intereses de la FIFA y Estados Unidos.

Varios jugadores uruguayos terminarían siendo sancionados por aquellos incidentes y la Conmebol abrió expediente a su seleccionador, pero Bielsa había respondido con lealtad a sus futbolistas y estos se lo agradecieron. Aquella Copa América, en cambio, había abierto una brecha entre el seleccionador y los jugadores.

EL CASO SUÁREZ
El capitán e ídolo uruguayo Luis Suárez siguió jugando tras el torneo, pero no tardó en anunciar su retiro de la selección y un mes más tarde, concedía una entrevista al medio uruguayo DSports en la que habló del mal ambiente que se vivía en el equipo desde la llegada de Bielsa. Acusó al seleccionador de «separar a todo el grupo», de un trato humillante hacia algunos jugadores y habló de «una reunión para pedirle al entrenador que por lo menos nos dijera buen día».

Para cuando hizo esas declaraciones, Luis Suárez ya no formaba parte de la selección celeste, pero los referentes de la plantilla confirmaron sus palabras y eso generó una importante crisis interna. La autoridad del seleccionador quedaba dañada y la transición pausada para la que le había contratado la AUF saltó por los aires. Marcelo Bielsa, sin embargo, no renunció a su cargo de seleccionador y tampoco quiso dar a la prensa más explicaciones de las estrictamente necesarias.

La crisis terminó por resolverse a nivel interno, con reuniones entre los directivos, los jugadores y el seleccionador. El dirigente de la AUF Carlos Manta reconocería que Bielsa aceptó la contratación de «un mediador» entre los jugadores y el cuerpo técnico. Y no es un detalle menor, porque refleja un talante que no se había visto en el técnico argentino en anteriores ocasiones. Bielsa quería estar con Uruguay en el Mundial y eso le ha llevado a hacer concesiones que probablemente de ninguna manera hubiera aceptado en otro momento de su recorrido vital en los banquillos.

Así las cosas, hace pocos meses, tras la derrota en un amistoso frente a Estados Unidos, Bielsa declaró en rueda de prensa ser una persona «tóxica», cuyas obsesiones están basadas «en el miedo». El seleccionador uruguayo no tuvo empacho en reconocer que «teme por perder mucho más de lo que disfruta por ganar», desnudándose en público como no acostumbra y evidenciando, una vez más, su evolución y su deseo de estar en el Mundial por encima de todo.

TIRAR ADELANTE
El técnico rosarino salvó, de una manera u otra, el terremoto que provocaron las palabras de Luis Suárez, que quizá en otro tiempo hubieran acabado con su mandado ipso facto. Pero ha logrado Marcelo Bielsa tirar adelante, tal vez tragando veneno en dosis controladas para conseguirlo.

Sea como fuere, esquivó ese obstáculo el preparador argentino, lo que le ha permitido llegar a la que será su tercera Copa del Mundo con una plantilla del Cono Sur -tras Argentina en 2002 y Chile en 2010- que no tiene la brillantez que venía mostrando Uruguay en las últimas ediciones, pero que, en todo caso, cuenta con jugadores de talla importante como José María Giménez, Federico Valverde o Facundo Pellistri.

En el debut en el grupo H, un grupo que todavía no conoce ningún ganador de partidos, empataron a un gol frente a Arabia Saudí yendo de menos a más en el partido. Una vez superado el primer susto a frente al seleccionado de Cabo Verde, en el partido que comienza esta medianoche, buscarán la victoria que les acerque a la ronda de los dieciseisavos cuando termine esta liguilla de primera fase, en la que les espera una selección española también cuestionada en un duelo que «hermanará» a Marcelo Bielsa y Luis de La Fuente, ambos con un pasado en el Athletic.

Es posible que en ese partido ambas selecciones se jueguen la primera plaza del grupo H o quién sabe si el cúmulo de heridas que vayan a sumar los dos encargados de los banquillos van a suponer en sus carreras hemorragias ya imposibles de suturar. En el caso de don Marcelo Bielsa, aun con ese «miedo tóxico» y casi hasta patológico a perder, seguirá siendo una personalidad intransferible, irrepetible e insobornable, salvo para la lealtad con sus jugadores a quienes habrá llevado hasta la entrada del terreno de juego, donde se redacta la verdad del fútbol y que el rosarino quisiera dictar desde su rincón.




Eskerrik asko!

Muy difícil ganar a España.

Y con regalos como contra Cabo Verde de los defensas y ya no digamos nada del portero pues muy difícil ganar a alguien.

Hicieron lo más difícil que fue ir perdiendo 0-1 y dar vuelta para el descanso, ir al vestuario con el 2-1.

Y no saber jugar tampoco con el resultado a favor.

Dando esas facilidades no se gana a nadie.

Aupa Bielsa!



Respuesta #12
ayer a las 22:12
Cita de Guti Lehoi:
Cita de mrpentland:
Otro abducido el que lo haya escrito.


Largo de aquí!


Sí, por favor.
Respuesta #13
ayer a las 22:15
El loco Bielsa.

Pues eso.

No hay más preguntas, señoría.

ODIO ETERNO AL FÚTBOL MODERNO

Respuesta #14
ayer a las 22:20
Cita de pbi1mp:
El loco Bielsa.

Pues eso.

No hay más preguntas, señoría.


El loco más cuerdo.
Respuesta #15
ayer a las 22:24
Más sabe el loco en su casa aque el cuerdo en casa ajena.

Y en este mundial Son Marcelo no tiene defensa. Fracaso estrepitoso.

Cualquier tiempo pasado fue mejor
@Juanje_jn
JJ

No interesa jugar 3 competiciones deportivamente. La Liga es lo que nos da de comer.

Jaburu askatu!


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