La nueva caja fuerte del Athletic (El Correo)
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Registro: 29/08/2012
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Publicado hace 7 horas y 6 minutos
Editado 1 veces - Última vez hace 7 horas y 5 minutos
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Interesante articulo de Aitor Echevarría que explica claramente la nueva política de ventas para rentabilizar Lezama del Presidente Uriarte y su equipo.
"El club rojiblanco moderniza su política de ventas para rentabilizar el talento formado y blindar a sus grandes estrellas
El club debe sacar rédito del talento que genere. La sentencia, pronunciada por Jon Uriarte poco después de estampar su firma como presidente del Athletic, sonó entonces como una declaración de intenciones, casi como un deseo. Y hoy, años después, suena a plan ejecutado con éxito. En Ibaigane, el despacho de las decisiones ha mutado. Donde antes se escuchaba el eco de una política de mercado reactiva, condicionada por la urgencia y el miedo a la fuga de talento, hoy impera una estrategia de gestión de activos que busca armonizar el músculo financiero con la ambición competitiva.
La historia reciente del Athletic ha vivido bajo una sombra alargada: la Ley Bosman y la vulnerabilidad de un club que, pese a su férreo sentimiento de pertenencia, veía cómo sus mejores futbolistas se marchaban –a menudo dejando tras de sí un vacío en la caja– con una recurrencia que recordaba a un casete averiado. Desde el cambio de siglo, la travesía ha sido errática. Durante el mandato de Josu Urrutia, el paradigma era claro: solo se abría la puerta de salida si una cifra astronómica –los 40 millones por Javi Martínez, los 36 por Herrera, los 65 por Laporte o los 80 por Kepa– obligaba a ceder. La venta era un trauma necesario, una excepción dolorosa. La directiva actual, con Jon Uriarte a la cabeza y Mikel González al frente de la dirección deportiva, ha decidido que esa no puede ser la única vía.
El contraste es gráfico. Bajo presidencias anteriores de los últimos 26 años, desde el primer traspaso de Edu Alonso al Las Palmas en la 00-01 por 1,8 millones, hasta los hitos mencionados de la era Urrutia, el club funcionaba bajo un régimen de sequía económica en términos de ventas ordinarias. Hubo largos periodos, como las etapas de Arrate, Uria, Ugartetxe o Lamikiz, en los que el rédito económico por traspasos fue testimonial o nulo. Incluso bajo el mandato de Aitor Elizegi, el patrón de escasez de ventas se mantuvo. Fue con la llegada de Uriarte, a partir de la 22-23, cuando el tablero comenzó a inclinarse. Tras un inicio de mandato cauto, la 24-25 marcó un punto de inflexión con las ventas de Unai Nuñez, Asier Villalibre, Imanol García de Albéniz y Ander Herrera. Y ahora, a escasos diez días del inicio de la competición, el aire en el vestuario es distinto.
Estamos ante una mutación. El Athletic, consciente de que su radio de fichajes es estrecho y su mercado limitado, está entendiendo que su mayor activo no es solo el jugador que triunfa, sino también el jugador que completa su formación pero no encuentra acomodo en el esquema del entrenador. La nueva filosofía es meridianamente clara. El jugador top es intocable salvo necesidad extrema –como demostró la directiva cerrando filas ante el reciente interés externo por Nico Williams–, pero el jugador de rol es un activo financiero.
Esta pretemporada está siendo el laboratorio de pruebas de esta nueva vía. La salida de efectivos como Unai Gómez, traspasado al Udinese por una suma superior a los cuatro millones de euros, ilustra el nuevo manual. Gestionar el talento excedente en vez de desprender por necesidad. El Athletic ya ha ejecutado ventas formales de Vesga, Agirrezabala –al Racing por cerca de 4,5 millones– e Izeta al Cádiz por 1,5, acumulando 11 millones en el total de ganancias rojiblancas por las ventas de este verano, además de las cesiones de los cachorros Ibai Sanz y Eder García al Córdoba.
Lo curioso no es solo el ingreso inmediato, sino la arquitectura de las operaciones. En Ibaigane se han sofisticado las cláusulas. Los contratos actuales incluyen variables por objetivos, porcentajes sobre futuras ventas y, fundamentalmente, derechos de tanteo y opciones de recompra. Es una fórmula inteligente: el club monetiza un activo que hoy es prescindible, pero se reserva el derecho de veto o retorno ante una eventual explosión deportiva del futbolista. Es, salvando las distancias, la lección que el Real Madrid ha ejecutado con maestría, ingresando más de cien millones de euros por talento formado en La Fábrica sin debilitar su primer equipo.
Como bien apuntaba Uriarte en un podcast económico, «ese perfil (más estratégico) de jugador te ayuda a ganar y, además, genera ingresos». Es una declaración que busca romper el estigma de que vender es sinónimo de debilitarse. Para un club como el Athletic, que afronta un ejercicio sin ingresos extraordinarios –al no jugar en Europa– y que, por lógica contable, cerrará con pérdidas el ejercicio, esta vía de ingresos recurrentes es un salvavidas que permite no tener que tocar a los pilares del equipo.
La llegada de Edin Terzic al banquillo ha terminado de catalizar este proceso. El técnico alemán ha tenido la capacidad de definir los perfiles que encajan y, sobre todo, los que no. Con esa premisa, Ibaigane ha acelerado el número de despegues. Ahora, el foco de la afición se traslada a la rampa de salida. ¿Qué ocurrirá con los casos de Djaló, Nico Serrano, Vencedor, Andoni Gorosabel o Hugo Rincón? La pregunta ya no es si se van, sino bajo qué condiciones estratégicas lo hacen.
La nueva doctrina de ventas del Athletic es, en esencia, un ejercicio de madurez. Se acabó el ser un equipo que solo vende por urgencia o por cláusula liberatoria. El club de Lezama se ha transformado en una entidad que gestiona su talento como un ecosistema vivo, donde el rédito económico no es el fin, sino el medio para blindar una plantilla que aspire a lo más alto sin hipotecar el futuro.
A falta de apenas unos días para que el balón eche a rodar, la sensación en Bilbao es de control. El Athletic ha aprendido que la rentabilidad no está reñida con la identidad. Al contrario, sacar provecho de cada metro cuadrado de talento formado es la mejor forma de asegurar que, el día que llegue el momento de defender a una estrella, el club tenga la solvencia necesaria para decir «no». Y eso, en el fútbol moderno, es el mayor de los triunfos."
En cualquier club harás historia, pero si te quedas en el Athletic serás leyenda.
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Competimos así porque queremos.
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Grande Jose Iragorri
"El club rojiblanco moderniza su política de ventas para rentabilizar el talento formado y blindar a sus grandes estrellas
El club debe sacar rédito del talento que genere. La sentencia, pronunciada por Jon Uriarte poco después de estampar su firma como presidente del Athletic, sonó entonces como una declaración de intenciones, casi como un deseo. Y hoy, años después, suena a plan ejecutado con éxito. En Ibaigane, el despacho de las decisiones ha mutado. Donde antes se escuchaba el eco de una política de mercado reactiva, condicionada por la urgencia y el miedo a la fuga de talento, hoy impera una estrategia de gestión de activos que busca armonizar el músculo financiero con la ambición competitiva.
La historia reciente del Athletic ha vivido bajo una sombra alargada: la Ley Bosman y la vulnerabilidad de un club que, pese a su férreo sentimiento de pertenencia, veía cómo sus mejores futbolistas se marchaban –a menudo dejando tras de sí un vacío en la caja– con una recurrencia que recordaba a un casete averiado. Desde el cambio de siglo, la travesía ha sido errática. Durante el mandato de Josu Urrutia, el paradigma era claro: solo se abría la puerta de salida si una cifra astronómica –los 40 millones por Javi Martínez, los 36 por Herrera, los 65 por Laporte o los 80 por Kepa– obligaba a ceder. La venta era un trauma necesario, una excepción dolorosa. La directiva actual, con Jon Uriarte a la cabeza y Mikel González al frente de la dirección deportiva, ha decidido que esa no puede ser la única vía.
El contraste es gráfico. Bajo presidencias anteriores de los últimos 26 años, desde el primer traspaso de Edu Alonso al Las Palmas en la 00-01 por 1,8 millones, hasta los hitos mencionados de la era Urrutia, el club funcionaba bajo un régimen de sequía económica en términos de ventas ordinarias. Hubo largos periodos, como las etapas de Arrate, Uria, Ugartetxe o Lamikiz, en los que el rédito económico por traspasos fue testimonial o nulo. Incluso bajo el mandato de Aitor Elizegi, el patrón de escasez de ventas se mantuvo. Fue con la llegada de Uriarte, a partir de la 22-23, cuando el tablero comenzó a inclinarse. Tras un inicio de mandato cauto, la 24-25 marcó un punto de inflexión con las ventas de Unai Nuñez, Asier Villalibre, Imanol García de Albéniz y Ander Herrera. Y ahora, a escasos diez días del inicio de la competición, el aire en el vestuario es distinto.
Estamos ante una mutación. El Athletic, consciente de que su radio de fichajes es estrecho y su mercado limitado, está entendiendo que su mayor activo no es solo el jugador que triunfa, sino también el jugador que completa su formación pero no encuentra acomodo en el esquema del entrenador. La nueva filosofía es meridianamente clara. El jugador top es intocable salvo necesidad extrema –como demostró la directiva cerrando filas ante el reciente interés externo por Nico Williams–, pero el jugador de rol es un activo financiero.
Esta pretemporada está siendo el laboratorio de pruebas de esta nueva vía. La salida de efectivos como Unai Gómez, traspasado al Udinese por una suma superior a los cuatro millones de euros, ilustra el nuevo manual. Gestionar el talento excedente en vez de desprender por necesidad. El Athletic ya ha ejecutado ventas formales de Vesga, Agirrezabala –al Racing por cerca de 4,5 millones– e Izeta al Cádiz por 1,5, acumulando 11 millones en el total de ganancias rojiblancas por las ventas de este verano, además de las cesiones de los cachorros Ibai Sanz y Eder García al Córdoba.
Lo curioso no es solo el ingreso inmediato, sino la arquitectura de las operaciones. En Ibaigane se han sofisticado las cláusulas. Los contratos actuales incluyen variables por objetivos, porcentajes sobre futuras ventas y, fundamentalmente, derechos de tanteo y opciones de recompra. Es una fórmula inteligente: el club monetiza un activo que hoy es prescindible, pero se reserva el derecho de veto o retorno ante una eventual explosión deportiva del futbolista. Es, salvando las distancias, la lección que el Real Madrid ha ejecutado con maestría, ingresando más de cien millones de euros por talento formado en La Fábrica sin debilitar su primer equipo.
Como bien apuntaba Uriarte en un podcast económico, «ese perfil (más estratégico) de jugador te ayuda a ganar y, además, genera ingresos». Es una declaración que busca romper el estigma de que vender es sinónimo de debilitarse. Para un club como el Athletic, que afronta un ejercicio sin ingresos extraordinarios –al no jugar en Europa– y que, por lógica contable, cerrará con pérdidas el ejercicio, esta vía de ingresos recurrentes es un salvavidas que permite no tener que tocar a los pilares del equipo.
La llegada de Edin Terzic al banquillo ha terminado de catalizar este proceso. El técnico alemán ha tenido la capacidad de definir los perfiles que encajan y, sobre todo, los que no. Con esa premisa, Ibaigane ha acelerado el número de despegues. Ahora, el foco de la afición se traslada a la rampa de salida. ¿Qué ocurrirá con los casos de Djaló, Nico Serrano, Vencedor, Andoni Gorosabel o Hugo Rincón? La pregunta ya no es si se van, sino bajo qué condiciones estratégicas lo hacen.
La nueva doctrina de ventas del Athletic es, en esencia, un ejercicio de madurez. Se acabó el ser un equipo que solo vende por urgencia o por cláusula liberatoria. El club de Lezama se ha transformado en una entidad que gestiona su talento como un ecosistema vivo, donde el rédito económico no es el fin, sino el medio para blindar una plantilla que aspire a lo más alto sin hipotecar el futuro.
A falta de apenas unos días para que el balón eche a rodar, la sensación en Bilbao es de control. El Athletic ha aprendido que la rentabilidad no está reñida con la identidad. Al contrario, sacar provecho de cada metro cuadrado de talento formado es la mejor forma de asegurar que, el día que llegue el momento de defender a una estrella, el club tenga la solvencia necesaria para decir «no». Y eso, en el fútbol moderno, es el mayor de los triunfos."
En cualquier club harás historia, pero si te quedas en el Athletic serás leyenda.
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Competimos así porque queremos.
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Grande Jose Iragorri
Respuestas al tema
Mostrando (46 - 51) de 51 respuestas
Respuesta #46
hace 1 hora y 1 minuto
hace 1 hora y 1 minuto
Cita de The sweeper:Cita de csxbel:
Que Iñaki Williams tenga que saber hacer bicicletas porque Nico sabe hacerlas... es de las cosas mas ignorantes y estúpidas que he podido leer en este santo foro.
En fin![]()
Goienadas …
++++++++
Repito, eso de Goienadas es no decir nada, porque no tienes razones futbolísticas para rebatirme y quieres hacerte el gracioso.
Ahora, cuando Terzic les diga a los jugadores sobre ciertos fallos técnicos que los tendrán, ¿que le dirán, que Goiena tiene la culpa de todo?
Respuesta #47
hace 50 minutos
hace 50 minutos
( He dicho que es como si dijeras que no sé entrena velocidad porque Vesga es lento. )
++++++++++
No es como si dijeras, que yo lo he dicho eso, que lo de las elocidadces cosas tuya, no me metas a mí en el ajo.
Y porque no dices que Jaureguizar o Prados podrían ser unos jugones, para mí, tienen cualidades para ellos, pero si no les entrenan o forman para ello, pues ahí se quedarán.
Hay que trabajar o formar con jugadores que demuestren tener capacidad para asimilar las distintas maneras de jugar, para lo cual hay que ser inteligente y habilidoso con el balón, y hay jugadores que tienen esas cualidades pero que algunos que cobran por ello no lo ven.
Respuesta #48
hace 44 minutos
hace 44 minutos
Cita de Goiena:
Voy a poneros un ejemplo de cómo la Formación ha ido cambiando en Lezama, o que no ha existido una formación uniforme para todos los cachorros.
Me viene a la cabeza la diferencia en el juego con balon existente entre Iñaki Williams y su hermano Nico, los dos con esa velocidad extraordinaria, y que Nico le ha sacado mucho más provecho, ya que prodigaba las bicicletas que le daban ventaja a la hora de llegar a portería, son embargo, Iñaki no empleó nunca la bicicleta, ¿cuestión de suerte con el formador?, pienso que no debería ser así.
Eso sí, a Nico también le vino muy bien jugar juntos a Sancet.
, pero que ejemplo vas a poner tu de la formación en Lezama , de verdad no tienes sentido del ridículo ? como puedes dártelas de entendido en algo que ignoras , y encima en un foro que seguro que hay gente que si sabe como se trabaja allí , es que es surrealista lo tuyo con la edad que tienes no te das cuenta del ridículo que haces metiéndote en el foro de un equipo para hablar de su cantera (siempre mal ) sin tener ni pajolera idea de lo que hablas ?
tienes 90 años , que no tienes 9 que se cree sus propias fantasías y las cuenta creyendo que impresiona a alguien , aquí pocos o ninguno te cree y lo único que consigues es rechazo y que se rían de ti
siento decírtelo con esta crudeza pero es por tu bien que te abran los ojos
Respuesta #49
hace 38 minutos
hace 38 minutos
Hoy no era suficiente un hilo para criticar Lezama, no, había que hacerlo en 2.
Y mejor en este, que tiene mas repercusión. Si es que...
Y mejor en este, que tiene mas repercusión. Si es que...
Respuesta #50
hace 34 minutos
hace 34 minutos
Cita de csxbel:
Hoy no era suficiente un hilo para criticar Lezama, no, había que hacerlo en 2.
Y mejor en este, que tiene mas repercusión. Si es que...![]()
Lo bueno de ser del Athletic Club es que puede desconectar uno durante las vacaciones que, al paulatino regreso, se encuentra uno con las viejas costumbres.
Aaaahhhh, el hogar.
Nos reímos del honor y luego nos sorprendemos de encontrar traidores entre nosotros.
Es mejor equivocarse siguiendo tu propio camino que tener razón siguiendo el camino de otro.
Respuesta #51
hace 4 minutos
hace 4 minutos
Cita de Goiena:
Voy a poneros un ejemplo de cómo la Formación ha ido cambiando en Lezama, o que no ha existido una formación uniforme para todos los cachorros.
Me viene a la cabeza la diferencia en el juego con balon existente entre Iñaki Williams y su hermano Nico, los dos con esa velocidad extraordinaria, y que Nico le ha sacado mucho más provecho, ya que prodigaba las bicicletas que le daban ventaja a la hora de llegar a portería, son embargo, Iñaki no empleó nunca la bicicleta, ¿cuestión de suerte con el formador?, pienso que no debería ser así.
Eso sí, a Nico también le vino muy bien jugar juntos a Sancet.
Claro que sí. La formación, recursos y las posibilidades económicas de Iñaki y Nico han sido las mismas. Iñaki entro en lezama a los 16 años y Nico como seis años antes ya estaba en cantera de Osasuna. Igual formación seguro.