La nueva caja fuerte del Athletic (El Correo)
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Registro: 29/08/2012
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Publicado hace 3 horas y 24 minutos
Editado 1 veces - Última vez hace 3 horas y 23 minutos
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Interesante articulo de Aitor Echevarría que explica claramente la nueva política de ventas para rentabilizar Lezama del Presidente Uriarte y su equipo.
"El club rojiblanco moderniza su política de ventas para rentabilizar el talento formado y blindar a sus grandes estrellas
El club debe sacar rédito del talento que genere. La sentencia, pronunciada por Jon Uriarte poco después de estampar su firma como presidente del Athletic, sonó entonces como una declaración de intenciones, casi como un deseo. Y hoy, años después, suena a plan ejecutado con éxito. En Ibaigane, el despacho de las decisiones ha mutado. Donde antes se escuchaba el eco de una política de mercado reactiva, condicionada por la urgencia y el miedo a la fuga de talento, hoy impera una estrategia de gestión de activos que busca armonizar el músculo financiero con la ambición competitiva.
La historia reciente del Athletic ha vivido bajo una sombra alargada: la Ley Bosman y la vulnerabilidad de un club que, pese a su férreo sentimiento de pertenencia, veía cómo sus mejores futbolistas se marchaban –a menudo dejando tras de sí un vacío en la caja– con una recurrencia que recordaba a un casete averiado. Desde el cambio de siglo, la travesía ha sido errática. Durante el mandato de Josu Urrutia, el paradigma era claro: solo se abría la puerta de salida si una cifra astronómica –los 40 millones por Javi Martínez, los 36 por Herrera, los 65 por Laporte o los 80 por Kepa– obligaba a ceder. La venta era un trauma necesario, una excepción dolorosa. La directiva actual, con Jon Uriarte a la cabeza y Mikel González al frente de la dirección deportiva, ha decidido que esa no puede ser la única vía.
El contraste es gráfico. Bajo presidencias anteriores de los últimos 26 años, desde el primer traspaso de Edu Alonso al Las Palmas en la 00-01 por 1,8 millones, hasta los hitos mencionados de la era Urrutia, el club funcionaba bajo un régimen de sequía económica en términos de ventas ordinarias. Hubo largos periodos, como las etapas de Arrate, Uria, Ugartetxe o Lamikiz, en los que el rédito económico por traspasos fue testimonial o nulo. Incluso bajo el mandato de Aitor Elizegi, el patrón de escasez de ventas se mantuvo. Fue con la llegada de Uriarte, a partir de la 22-23, cuando el tablero comenzó a inclinarse. Tras un inicio de mandato cauto, la 24-25 marcó un punto de inflexión con las ventas de Unai Nuñez, Asier Villalibre, Imanol García de Albéniz y Ander Herrera. Y ahora, a escasos diez días del inicio de la competición, el aire en el vestuario es distinto.
Estamos ante una mutación. El Athletic, consciente de que su radio de fichajes es estrecho y su mercado limitado, está entendiendo que su mayor activo no es solo el jugador que triunfa, sino también el jugador que completa su formación pero no encuentra acomodo en el esquema del entrenador. La nueva filosofía es meridianamente clara. El jugador top es intocable salvo necesidad extrema –como demostró la directiva cerrando filas ante el reciente interés externo por Nico Williams–, pero el jugador de rol es un activo financiero.
Esta pretemporada está siendo el laboratorio de pruebas de esta nueva vía. La salida de efectivos como Unai Gómez, traspasado al Udinese por una suma superior a los cuatro millones de euros, ilustra el nuevo manual. Gestionar el talento excedente en vez de desprender por necesidad. El Athletic ya ha ejecutado ventas formales de Vesga, Agirrezabala –al Racing por cerca de 4,5 millones– e Izeta al Cádiz por 1,5, acumulando 11 millones en el total de ganancias rojiblancas por las ventas de este verano, además de las cesiones de los cachorros Ibai Sanz y Eder García al Córdoba.
Lo curioso no es solo el ingreso inmediato, sino la arquitectura de las operaciones. En Ibaigane se han sofisticado las cláusulas. Los contratos actuales incluyen variables por objetivos, porcentajes sobre futuras ventas y, fundamentalmente, derechos de tanteo y opciones de recompra. Es una fórmula inteligente: el club monetiza un activo que hoy es prescindible, pero se reserva el derecho de veto o retorno ante una eventual explosión deportiva del futbolista. Es, salvando las distancias, la lección que el Real Madrid ha ejecutado con maestría, ingresando más de cien millones de euros por talento formado en La Fábrica sin debilitar su primer equipo.
Como bien apuntaba Uriarte en un podcast económico, «ese perfil (más estratégico) de jugador te ayuda a ganar y, además, genera ingresos». Es una declaración que busca romper el estigma de que vender es sinónimo de debilitarse. Para un club como el Athletic, que afronta un ejercicio sin ingresos extraordinarios –al no jugar en Europa– y que, por lógica contable, cerrará con pérdidas el ejercicio, esta vía de ingresos recurrentes es un salvavidas que permite no tener que tocar a los pilares del equipo.
La llegada de Edin Terzic al banquillo ha terminado de catalizar este proceso. El técnico alemán ha tenido la capacidad de definir los perfiles que encajan y, sobre todo, los que no. Con esa premisa, Ibaigane ha acelerado el número de despegues. Ahora, el foco de la afición se traslada a la rampa de salida. ¿Qué ocurrirá con los casos de Djaló, Nico Serrano, Vencedor, Andoni Gorosabel o Hugo Rincón? La pregunta ya no es si se van, sino bajo qué condiciones estratégicas lo hacen.
La nueva doctrina de ventas del Athletic es, en esencia, un ejercicio de madurez. Se acabó el ser un equipo que solo vende por urgencia o por cláusula liberatoria. El club de Lezama se ha transformado en una entidad que gestiona su talento como un ecosistema vivo, donde el rédito económico no es el fin, sino el medio para blindar una plantilla que aspire a lo más alto sin hipotecar el futuro.
A falta de apenas unos días para que el balón eche a rodar, la sensación en Bilbao es de control. El Athletic ha aprendido que la rentabilidad no está reñida con la identidad. Al contrario, sacar provecho de cada metro cuadrado de talento formado es la mejor forma de asegurar que, el día que llegue el momento de defender a una estrella, el club tenga la solvencia necesaria para decir «no». Y eso, en el fútbol moderno, es el mayor de los triunfos."
En cualquier club harás historia, pero si te quedas en el Athletic serás leyenda.
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Competimos así porque queremos.
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Grande Jose Iragorri
"El club rojiblanco moderniza su política de ventas para rentabilizar el talento formado y blindar a sus grandes estrellas
El club debe sacar rédito del talento que genere. La sentencia, pronunciada por Jon Uriarte poco después de estampar su firma como presidente del Athletic, sonó entonces como una declaración de intenciones, casi como un deseo. Y hoy, años después, suena a plan ejecutado con éxito. En Ibaigane, el despacho de las decisiones ha mutado. Donde antes se escuchaba el eco de una política de mercado reactiva, condicionada por la urgencia y el miedo a la fuga de talento, hoy impera una estrategia de gestión de activos que busca armonizar el músculo financiero con la ambición competitiva.
La historia reciente del Athletic ha vivido bajo una sombra alargada: la Ley Bosman y la vulnerabilidad de un club que, pese a su férreo sentimiento de pertenencia, veía cómo sus mejores futbolistas se marchaban –a menudo dejando tras de sí un vacío en la caja– con una recurrencia que recordaba a un casete averiado. Desde el cambio de siglo, la travesía ha sido errática. Durante el mandato de Josu Urrutia, el paradigma era claro: solo se abría la puerta de salida si una cifra astronómica –los 40 millones por Javi Martínez, los 36 por Herrera, los 65 por Laporte o los 80 por Kepa– obligaba a ceder. La venta era un trauma necesario, una excepción dolorosa. La directiva actual, con Jon Uriarte a la cabeza y Mikel González al frente de la dirección deportiva, ha decidido que esa no puede ser la única vía.
El contraste es gráfico. Bajo presidencias anteriores de los últimos 26 años, desde el primer traspaso de Edu Alonso al Las Palmas en la 00-01 por 1,8 millones, hasta los hitos mencionados de la era Urrutia, el club funcionaba bajo un régimen de sequía económica en términos de ventas ordinarias. Hubo largos periodos, como las etapas de Arrate, Uria, Ugartetxe o Lamikiz, en los que el rédito económico por traspasos fue testimonial o nulo. Incluso bajo el mandato de Aitor Elizegi, el patrón de escasez de ventas se mantuvo. Fue con la llegada de Uriarte, a partir de la 22-23, cuando el tablero comenzó a inclinarse. Tras un inicio de mandato cauto, la 24-25 marcó un punto de inflexión con las ventas de Unai Nuñez, Asier Villalibre, Imanol García de Albéniz y Ander Herrera. Y ahora, a escasos diez días del inicio de la competición, el aire en el vestuario es distinto.
Estamos ante una mutación. El Athletic, consciente de que su radio de fichajes es estrecho y su mercado limitado, está entendiendo que su mayor activo no es solo el jugador que triunfa, sino también el jugador que completa su formación pero no encuentra acomodo en el esquema del entrenador. La nueva filosofía es meridianamente clara. El jugador top es intocable salvo necesidad extrema –como demostró la directiva cerrando filas ante el reciente interés externo por Nico Williams–, pero el jugador de rol es un activo financiero.
Esta pretemporada está siendo el laboratorio de pruebas de esta nueva vía. La salida de efectivos como Unai Gómez, traspasado al Udinese por una suma superior a los cuatro millones de euros, ilustra el nuevo manual. Gestionar el talento excedente en vez de desprender por necesidad. El Athletic ya ha ejecutado ventas formales de Vesga, Agirrezabala –al Racing por cerca de 4,5 millones– e Izeta al Cádiz por 1,5, acumulando 11 millones en el total de ganancias rojiblancas por las ventas de este verano, además de las cesiones de los cachorros Ibai Sanz y Eder García al Córdoba.
Lo curioso no es solo el ingreso inmediato, sino la arquitectura de las operaciones. En Ibaigane se han sofisticado las cláusulas. Los contratos actuales incluyen variables por objetivos, porcentajes sobre futuras ventas y, fundamentalmente, derechos de tanteo y opciones de recompra. Es una fórmula inteligente: el club monetiza un activo que hoy es prescindible, pero se reserva el derecho de veto o retorno ante una eventual explosión deportiva del futbolista. Es, salvando las distancias, la lección que el Real Madrid ha ejecutado con maestría, ingresando más de cien millones de euros por talento formado en La Fábrica sin debilitar su primer equipo.
Como bien apuntaba Uriarte en un podcast económico, «ese perfil (más estratégico) de jugador te ayuda a ganar y, además, genera ingresos». Es una declaración que busca romper el estigma de que vender es sinónimo de debilitarse. Para un club como el Athletic, que afronta un ejercicio sin ingresos extraordinarios –al no jugar en Europa– y que, por lógica contable, cerrará con pérdidas el ejercicio, esta vía de ingresos recurrentes es un salvavidas que permite no tener que tocar a los pilares del equipo.
La llegada de Edin Terzic al banquillo ha terminado de catalizar este proceso. El técnico alemán ha tenido la capacidad de definir los perfiles que encajan y, sobre todo, los que no. Con esa premisa, Ibaigane ha acelerado el número de despegues. Ahora, el foco de la afición se traslada a la rampa de salida. ¿Qué ocurrirá con los casos de Djaló, Nico Serrano, Vencedor, Andoni Gorosabel o Hugo Rincón? La pregunta ya no es si se van, sino bajo qué condiciones estratégicas lo hacen.
La nueva doctrina de ventas del Athletic es, en esencia, un ejercicio de madurez. Se acabó el ser un equipo que solo vende por urgencia o por cláusula liberatoria. El club de Lezama se ha transformado en una entidad que gestiona su talento como un ecosistema vivo, donde el rédito económico no es el fin, sino el medio para blindar una plantilla que aspire a lo más alto sin hipotecar el futuro.
A falta de apenas unos días para que el balón eche a rodar, la sensación en Bilbao es de control. El Athletic ha aprendido que la rentabilidad no está reñida con la identidad. Al contrario, sacar provecho de cada metro cuadrado de talento formado es la mejor forma de asegurar que, el día que llegue el momento de defender a una estrella, el club tenga la solvencia necesaria para decir «no». Y eso, en el fútbol moderno, es el mayor de los triunfos."
En cualquier club harás historia, pero si te quedas en el Athletic serás leyenda.
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Competimos así porque queremos.
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Grande Jose Iragorri
Respuestas al tema
Mostrando (16 - 20) de 20 respuestas
Respuesta #16
hace 1 hora y 20 minutos
hace 1 hora y 20 minutos
Cita de Sugar:
Esta junta esta haciendo muy buenos movimientos en ese sentido. Han hecho hueco para los jovenes en el primer equipo, entiendo que se ha disminuido el total de fichas a pagar al soltar a jugadores veteranos como Vesga, Lekue u otros como Unai o Julen y encima, se han ingresado 11 millones en una temporada sin europa.
+++++++++
El que no se consuela es porque no quiere, ¿cuántos cachorros tienen puesto de titulares en éste Athletic?, Guere, Rincón, Canales, a ver si se hacen con un puesto.
Respuesta #17
hace 1 hora y 17 minutos
hace 1 hora y 17 minutos
Cita de Goiena:
Simplemente doy mi opinión sobre lo que veo, por ejemplo, muchos aficionados ven en Canales un crack, pero todavía no saben dónde ubicarlo, y así con todo, en cuanto un cachorro saca un corner bien, vaya heroicidad hoy en día, ya va para internacional, no valoramos correctamente el verdadero nivel de nuestros jugadores, nos está pasando con el Iñaki Williams actual.
El entrenador del Racing y el director deportivo del Racing ven a canales como un crack,y no son aficionados,son profesionales en esto del fútbol.
Respuesta #18
hace 1 hora y 5 minutos
Editada hace 1 hora y 3 minutos
hace 1 hora y 5 minutos
Editada hace 1 hora y 3 minutos
Cita de williams85:Cita de Goiena:
Simplemente doy mi opinión sobre lo que veo, por ejemplo, muchos aficionados ven en Canales un crack, pero todavía no saben dónde ubicarlo, y así con todo, en cuanto un cachorro saca un corner bien, vaya heroicidad hoy en día, ya va para internacional, no valoramos correctamente el verdadero nivel de nuestros jugadores, nos está pasando con el Iñaki Williams actual.
El entrenador del Racing y el director deportivo del Racing ven a canales como un crack,y no son aficionados,son profesionales en esto del fútbol.
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Si nadie niega la calidad de Canales, pero esa calidad la tiene que dar jugando con el Athletic, y además en todos los partidos, casi nada, que eso es lo difícil, ya veremos.
Estamos hablando de Canales jugando en Segunda, con técnicos de Segunda.
Respuesta #19
hace 43 minutos
hace 43 minutos
Cita de txitxarra:
Arcas Gruber
Boquillas Targard y explosivos Acme …
Respuesta #20
hace 4 minutos
hace 4 minutos
Cita de Goiena:Cita:
El entrenador del Racing y el director deportivo del Racing ven a canales como un crack,y no son aficionados,son profesionales en esto del fútbol.
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Si nadie niega la calidad de Canales, pero esa calidad la tiene que dar jugando con el Athletic, y además en todos los partidos, casi nada, que eso es lo difícil, ya veremos.
Estamos hablando de Canales jugando en Segunda, con técnicos de Segunda.
Donde esté un forero entendido que se quiten los profesionales.