Esperpento médico en el Real Madrid

Mensajes: 12.105
Registro: 27/12/2018

Publicado el miércoles a las 19:10
Leído: 3.256

Los médicos del Madrid se equivocaron de rodilla en el diagnóstico inicial de Mbappé, lo que retrasó su recuperación


El País.

Hay algo profundamente tranquilizador en el hecho de que al mejor futbolista del planeta le duela una rodilla y le exploren la otra. Uno pensaba que el caos era patrimonio exclusivo de las clases trabajadoras, de la vida cotidiana del mileurista. Que solo nuestras prendas favoritas encogen y solo nuestros GPS de opción recomendada por Amazon nos dirigen de cabeza al pantano, pero resulta que no. La confusión también alcanza a los más privilegiados y, por extensión, a esos templos de la ciencia deportiva donde un ejército de batas blancas es capaz de perderse entre dos rodillas como quien se hace un lío entre babor y estribor. O entre arriba y abajo. Suerte que a Kylian Mbappé no le dolía un dedo del pie —o de la mano— porque eso hubiera multiplicado por 10 las posibilidades de errar con la articulación diagnosticada.

No faltará quien quiera ver en este incidente una especie de retrato generacional más allá del esperpento médico. Vivimos en la época del desastre permanente, del malentendido diario, un tiempo donde el dolor no siempre está donde a uno le duele, sino donde se sospecha que debería encontrarse. Nos pasa a todos porque la teoría dice que le puede pasar a cualquiera, pero no debería pasarle al Real Madrid. No al club quirúrgico, milimétrico, donde todo está medido al detalle salvo, parece ser, la pierna que le duele a su estrella: si los americanos de la NFL fliparon con el despliegue tecnológico del Bernabéu —o eso nos contaron— puede que terminen haciendo camisetas con esto.

La vergüenza casi siempre invita a mirar hacia delante, pero es echando la vista atrás como uno puede llegar a comprender el origen de algunos males, como si la rodilla de Mbappé no fuera un simple lunar aislado. Aparece entonces la figura de Jude Bellingham, jugando entre algodones durante meses con un hombro que debía entrar y salirse del sitio como un interruptor averiado. Y aparece la lesión de Rodrygo Goes, que jugó con molestias en la rodilla hasta que su cruzado y su menisco dijeron basta, lo que no impidió que los galenos del club lo mantuvieran sobre el terreno de juego media horita más, quizás para asegurarse de que las piezas magulladas estaban bien rotas.

La semana pasada, en Mánchester, le llegó el turno a un Thibaut Courtois que se lesionó durante el calentamiento y tuvo que ser sustituido al descanso, como si esta fuese la temporada en la que el Real Madrid haya acumulado más partes médicos sospechosos que alineaciones reconocibles. Al frente de los servicios médicos del club se encuentra Nico Mihic, un viejo conocido de la afición blanca por dos motivos: fue despedido hace un par de temporadas por la desconfianza que sembraba entre los jugadores y recuperado tras mostrar su faceta de servil tertuliano al deslizar ciertas sospechas sobre el máximo rival en una entrevista. Un perfil curioso: mitad bata blanca, mitad altavoz. Porque aquí ya no se trata solo de una rodilla, sino de entender qué papel juega quien firma el diagnóstico. De saber si ha venido para curar, para comunicar o para algo más difuso, ese terreno siempre pantanoso donde la ciencia médica se mezcla con el relato.

Quizás todo quede en una anécdota, un error administrativo o una torpeza de las que se lavan en casa, como la ropa sucia. Pero entre la rodilla equivocada y los mensajes a terceros, uno empieza a sospechar que en este juego siempre hay alguien que tiene muy claro lo que decir, aunque a veces no acierte del todo dónde duele.

Respuestas al tema

Mostrando (1 - 15) de 24 respuestas

Respuesta #1
el miércoles a las 19:12
Cita de AgureGordin:

Los médicos del Madrid se equivocaron de rodilla en el diagnóstico inicial de Mbappé, lo que retrasó su recuperación


El País.

Hay algo profundamente tranquilizador en el hecho de que al mejor futbolista del planeta le duela una rodilla y le exploren la otra. Uno pensaba que el caos era patrimonio exclusivo de las clases trabajadoras, de la vida cotidiana del mileurista. Que solo nuestras prendas favoritas encogen y solo nuestros GPS de opción recomendada por Amazon nos dirigen de cabeza al pantano, pero resulta que no. La confusión también alcanza a los más privilegiados y, por extensión, a esos templos de la ciencia deportiva donde un ejército de batas blancas es capaz de perderse entre dos rodillas como quien se hace un lío entre babor y estribor. O entre arriba y abajo. Suerte que a Kylian Mbappé no le dolía un dedo del pie —o de la mano— porque eso hubiera multiplicado por 10 las posibilidades de errar con la articulación diagnosticada.

No faltará quien quiera ver en este incidente una especie de retrato generacional más allá del esperpento médico. Vivimos en la época del desastre permanente, del malentendido diario, un tiempo donde el dolor no siempre está donde a uno le duele, sino donde se sospecha que debería encontrarse. Nos pasa a todos porque la teoría dice que le puede pasar a cualquiera, pero no debería pasarle al Real Madrid. No al club quirúrgico, milimétrico, donde todo está medido al detalle salvo, parece ser, la pierna que le duele a su estrella: si los americanos de la NFL fliparon con el despliegue tecnológico del Bernabéu —o eso nos contaron— puede que terminen haciendo camisetas con esto.

La vergüenza casi siempre invita a mirar hacia delante, pero es echando la vista atrás como uno puede llegar a comprender el origen de algunos males, como si la rodilla de Mbappé no fuera un simple lunar aislado. Aparece entonces la figura de Jude Bellingham, jugando entre algodones durante meses con un hombro que debía entrar y salirse del sitio como un interruptor averiado. Y aparece la lesión de Rodrygo Goes, que jugó con molestias en la rodilla hasta que su cruzado y su menisco dijeron basta, lo que no impidió que los galenos del club lo mantuvieran sobre el terreno de juego media horita más, quizás para asegurarse de que las piezas magulladas estaban bien rotas.

La semana pasada, en Mánchester, le llegó el turno a un Thibaut Courtois que se lesionó durante el calentamiento y tuvo que ser sustituido al descanso, como si esta fuese la temporada en la que el Real Madrid haya acumulado más partes médicos sospechosos que alineaciones reconocibles. Al frente de los servicios médicos del club se encuentra Nico Mihic, un viejo conocido de la afición blanca por dos motivos: fue despedido hace un par de temporadas por la desconfianza que sembraba entre los jugadores y recuperado tras mostrar su faceta de servil tertuliano al deslizar ciertas sospechas sobre el máximo rival en una entrevista. Un perfil curioso: mitad bata blanca, mitad altavoz. Porque aquí ya no se trata solo de una rodilla, sino de entender qué papel juega quien firma el diagnóstico. De saber si ha venido para curar, para comunicar o para algo más difuso, ese terreno siempre pantanoso donde la ciencia médica se mezcla con el relato.

Quizás todo quede en una anécdota, un error administrativo o una torpeza de las que se lavan en casa, como la ropa sucia. Pero entre la rodilla equivocada y los mensajes a terceros, uno empieza a sospechar que en este juego siempre hay alguien que tiene muy claro lo que decir, aunque a veces no acierte del todo dónde duele.

Estamos nosotros para dar lecciones,con el añito que llevamos,con las lesiones,y tiempo de recuperacion.mira nico,sl finsl,a tenido que recurrir,a uno externo al club,veremos que tal queda.
Respuesta #2
el miércoles a las 19:16
Cita de po:
Cita de AgureGordin:

Los médicos del Madrid se equivocaron de rodilla en el diagnóstico inicial de Mbappé, lo que retrasó su recuperación


El País.

Hay algo profundamente tranquilizador en el hecho de que al mejor futbolista del planeta le duela una rodilla y le exploren la otra. Uno pensaba que el caos era patrimonio exclusivo de las clases trabajadoras, de la vida cotidiana del mileurista. Que solo nuestras prendas favoritas encogen y solo nuestros GPS de opción recomendada por Amazon nos dirigen de cabeza al pantano, pero resulta que no. La confusión también alcanza a los más privilegiados y, por extensión, a esos templos de la ciencia deportiva donde un ejército de batas blancas es capaz de perderse entre dos rodillas como quien se hace un lío entre babor y estribor. O entre arriba y abajo. Suerte que a Kylian Mbappé no le dolía un dedo del pie —o de la mano— porque eso hubiera multiplicado por 10 las posibilidades de errar con la articulación diagnosticada.

No faltará quien quiera ver en este incidente una especie de retrato generacional más allá del esperpento médico. Vivimos en la época del desastre permanente, del malentendido diario, un tiempo donde el dolor no siempre está donde a uno le duele, sino donde se sospecha que debería encontrarse. Nos pasa a todos porque la teoría dice que le puede pasar a cualquiera, pero no debería pasarle al Real Madrid. No al club quirúrgico, milimétrico, donde todo está medido al detalle salvo, parece ser, la pierna que le duele a su estrella: si los americanos de la NFL fliparon con el despliegue tecnológico del Bernabéu —o eso nos contaron— puede que terminen haciendo camisetas con esto.

La vergüenza casi siempre invita a mirar hacia delante, pero es echando la vista atrás como uno puede llegar a comprender el origen de algunos males, como si la rodilla de Mbappé no fuera un simple lunar aislado. Aparece entonces la figura de Jude Bellingham, jugando entre algodones durante meses con un hombro que debía entrar y salirse del sitio como un interruptor averiado. Y aparece la lesión de Rodrygo Goes, que jugó con molestias en la rodilla hasta que su cruzado y su menisco dijeron basta, lo que no impidió que los galenos del club lo mantuvieran sobre el terreno de juego media horita más, quizás para asegurarse de que las piezas magulladas estaban bien rotas.

La semana pasada, en Mánchester, le llegó el turno a un Thibaut Courtois que se lesionó durante el calentamiento y tuvo que ser sustituido al descanso, como si esta fuese la temporada en la que el Real Madrid haya acumulado más partes médicos sospechosos que alineaciones reconocibles. Al frente de los servicios médicos del club se encuentra Nico Mihic, un viejo conocido de la afición blanca por dos motivos: fue despedido hace un par de temporadas por la desconfianza que sembraba entre los jugadores y recuperado tras mostrar su faceta de servil tertuliano al deslizar ciertas sospechas sobre el máximo rival en una entrevista. Un perfil curioso: mitad bata blanca, mitad altavoz. Porque aquí ya no se trata solo de una rodilla, sino de entender qué papel juega quien firma el diagnóstico. De saber si ha venido para curar, para comunicar o para algo más difuso, ese terreno siempre pantanoso donde la ciencia médica se mezcla con el relato.

Quizás todo quede en una anécdota, un error administrativo o una torpeza de las que se lavan en casa, como la ropa sucia. Pero entre la rodilla equivocada y los mensajes a terceros, uno empieza a sospechar que en este juego siempre hay alguien que tiene muy claro lo que decir, aunque a veces no acierte del todo dónde duele.

Estamos nosotros para dar lecciones,con el añito que llevamos,con las lesiones,y tiempo de recuperacion.mira nico,sl finsl,a tenido que recurrir,a uno externo al club,veremos que tal queda.


¿Qué tienen que ver las lesiones que hemos tenido esta temporada con esta cagada?

Lo importante no es ganar o perder, lo que de verdad importa es desear algo, trabajar y luchar por ello hasta el final.

Nuestros éxitos no definen quiénes somos, sino lo que defendemos en nuestro día a día.

Jotake irabazi arte!

Respuesta #3
el miércoles a las 19:17

Increíble lo sucedido.
Respuesta #4
el miércoles a las 19:22
Cita de po:
Cita de AgureGordin:

Los médicos del Madrid se equivocaron de rodilla en el diagnóstico inicial de Mbappé, lo que retrasó su recuperación


El País.

Hay algo profundamente tranquilizador en el hecho de que al mejor futbolista del planeta le duela una rodilla y le exploren la otra. Uno pensaba que el caos era patrimonio exclusivo de las clases trabajadoras, de la vida cotidiana del mileurista. Que solo nuestras prendas favoritas encogen y solo nuestros GPS de opción recomendada por Amazon nos dirigen de cabeza al pantano, pero resulta que no. La confusión también alcanza a los más privilegiados y, por extensión, a esos templos de la ciencia deportiva donde un ejército de batas blancas es capaz de perderse entre dos rodillas como quien se hace un lío entre babor y estribor. O entre arriba y abajo. Suerte que a Kylian Mbappé no le dolía un dedo del pie —o de la mano— porque eso hubiera multiplicado por 10 las posibilidades de errar con la articulación diagnosticada.

No faltará quien quiera ver en este incidente una especie de retrato generacional más allá del esperpento médico. Vivimos en la época del desastre permanente, del malentendido diario, un tiempo donde el dolor no siempre está donde a uno le duele, sino donde se sospecha que debería encontrarse. Nos pasa a todos porque la teoría dice que le puede pasar a cualquiera, pero no debería pasarle al Real Madrid. No al club quirúrgico, milimétrico, donde todo está medido al detalle salvo, parece ser, la pierna que le duele a su estrella: si los americanos de la NFL fliparon con el despliegue tecnológico del Bernabéu —o eso nos contaron— puede que terminen haciendo camisetas con esto.

La vergüenza casi siempre invita a mirar hacia delante, pero es echando la vista atrás como uno puede llegar a comprender el origen de algunos males, como si la rodilla de Mbappé no fuera un simple lunar aislado. Aparece entonces la figura de Jude Bellingham, jugando entre algodones durante meses con un hombro que debía entrar y salirse del sitio como un interruptor averiado. Y aparece la lesión de Rodrygo Goes, que jugó con molestias en la rodilla hasta que su cruzado y su menisco dijeron basta, lo que no impidió que los galenos del club lo mantuvieran sobre el terreno de juego media horita más, quizás para asegurarse de que las piezas magulladas estaban bien rotas.

La semana pasada, en Mánchester, le llegó el turno a un Thibaut Courtois que se lesionó durante el calentamiento y tuvo que ser sustituido al descanso, como si esta fuese la temporada en la que el Real Madrid haya acumulado más partes médicos sospechosos que alineaciones reconocibles. Al frente de los servicios médicos del club se encuentra Nico Mihic, un viejo conocido de la afición blanca por dos motivos: fue despedido hace un par de temporadas por la desconfianza que sembraba entre los jugadores y recuperado tras mostrar su faceta de servil tertuliano al deslizar ciertas sospechas sobre el máximo rival en una entrevista. Un perfil curioso: mitad bata blanca, mitad altavoz. Porque aquí ya no se trata solo de una rodilla, sino de entender qué papel juega quien firma el diagnóstico. De saber si ha venido para curar, para comunicar o para algo más difuso, ese terreno siempre pantanoso donde la ciencia médica se mezcla con el relato.

Quizás todo quede en una anécdota, un error administrativo o una torpeza de las que se lavan en casa, como la ropa sucia. Pero entre la rodilla equivocada y los mensajes a terceros, uno empieza a sospechar que en este juego siempre hay alguien que tiene muy claro lo que decir, aunque a veces no acierte del todo dónde duele.

Estamos nosotros para dar lecciones,con el añito que llevamos,con las lesiones,y tiempo de recuperacion.mira nico,sl finsl,a tenido que recurrir,a uno externo al club,veremos que tal queda.


Ni lo has leído
Respuesta #5
el miércoles a las 19:24
De todas formas aquí falta información.

Le hicieron el escáner y se fijaron en la rodilla sana. Pero para hacer el escáner al parecer te tienen que poner algo en el sitio que tienen que analizar no? Y no dice nada Mbappé? De que se lo han puesto en la otra rodilla…

Y le han estado tratando la rodilla sana? Eso se lo cree alguien? Y Mbappé es gilipollas y no dice nada de que es en la otra rodilla.

Supongo que el Madrid tendrá que salir a aclararlo, porque suena poco creíble



Respuesta #6
el miércoles a las 19:27
Cita de po:
Cita de AgureGordin:

Los médicos del Madrid se equivocaron de rodilla en el diagnóstico inicial de Mbappé, lo que retrasó su recuperación


El País.

Hay algo profundamente tranquilizador en el hecho de que al mejor futbolista del planeta le duela una rodilla y le exploren la otra. Uno pensaba que el caos era patrimonio exclusivo de las clases trabajadoras, de la vida cotidiana del mileurista. Que solo nuestras prendas favoritas encogen y solo nuestros GPS de opción recomendada por Amazon nos dirigen de cabeza al pantano, pero resulta que no. La confusión también alcanza a los más privilegiados y, por extensión, a esos templos de la ciencia deportiva donde un ejército de batas blancas es capaz de perderse entre dos rodillas como quien se hace un lío entre babor y estribor. O entre arriba y abajo. Suerte que a Kylian Mbappé no le dolía un dedo del pie —o de la mano— porque eso hubiera multiplicado por 10 las posibilidades de errar con la articulación diagnosticada.

No faltará quien quiera ver en este incidente una especie de retrato generacional más allá del esperpento médico. Vivimos en la época del desastre permanente, del malentendido diario, un tiempo donde el dolor no siempre está donde a uno le duele, sino donde se sospecha que debería encontrarse. Nos pasa a todos porque la teoría dice que le puede pasar a cualquiera, pero no debería pasarle al Real Madrid. No al club quirúrgico, milimétrico, donde todo está medido al detalle salvo, parece ser, la pierna que le duele a su estrella: si los americanos de la NFL fliparon con el despliegue tecnológico del Bernabéu —o eso nos contaron— puede que terminen haciendo camisetas con esto.

La vergüenza casi siempre invita a mirar hacia delante, pero es echando la vista atrás como uno puede llegar a comprender el origen de algunos males, como si la rodilla de Mbappé no fuera un simple lunar aislado. Aparece entonces la figura de Jude Bellingham, jugando entre algodones durante meses con un hombro que debía entrar y salirse del sitio como un interruptor averiado. Y aparece la lesión de Rodrygo Goes, que jugó con molestias en la rodilla hasta que su cruzado y su menisco dijeron basta, lo que no impidió que los galenos del club lo mantuvieran sobre el terreno de juego media horita más, quizás para asegurarse de que las piezas magulladas estaban bien rotas.

La semana pasada, en Mánchester, le llegó el turno a un Thibaut Courtois que se lesionó durante el calentamiento y tuvo que ser sustituido al descanso, como si esta fuese la temporada en la que el Real Madrid haya acumulado más partes médicos sospechosos que alineaciones reconocibles. Al frente de los servicios médicos del club se encuentra Nico Mihic, un viejo conocido de la afición blanca por dos motivos: fue despedido hace un par de temporadas por la desconfianza que sembraba entre los jugadores y recuperado tras mostrar su faceta de servil tertuliano al deslizar ciertas sospechas sobre el máximo rival en una entrevista. Un perfil curioso: mitad bata blanca, mitad altavoz. Porque aquí ya no se trata solo de una rodilla, sino de entender qué papel juega quien firma el diagnóstico. De saber si ha venido para curar, para comunicar o para algo más difuso, ese terreno siempre pantanoso donde la ciencia médica se mezcla con el relato.

Quizás todo quede en una anécdota, un error administrativo o una torpeza de las que se lavan en casa, como la ropa sucia. Pero entre la rodilla equivocada y los mensajes a terceros, uno empieza a sospechar que en este juego siempre hay alguien que tiene muy claro lo que decir, aunque a veces no acierte del todo dónde duele.

Estamos nosotros para dar lecciones,con el añito que llevamos,con las lesiones,y tiempo de recuperacion.mira nico,sl finsl,a tenido que recurrir,a uno externo al club,veremos que tal queda.


A externos al club se recurre siempre. El problema es tener un interno incapaz de elegir a los externos correctos, más allá de ir donde va todo el mundo para no arriesgar.

forever trusting who we are
and nothing else matters

AÚPA ATHLETIC.e

Respuesta #7
el miércoles a las 19:35
Cita de gorka2:
De todas formas aquí falta información.

Le hicieron el escáner y se fijaron en la rodilla sana. Pero para hacer el escáner al parecer te tienen que poner algo en el sitio que tienen que analizar no? Y no dice nada Mbappé? De que se lo han puesto en la otra rodilla…

Y le han estado tratando la rodilla sana? Eso se lo cree alguien? Y Mbappé es gilipollas y no dice nada de que es en la otra rodilla.

Supongo que el Madrid tendrá que salir a aclararlo, porque suena poco creíble


Tal cual, Mbappe debe ser medio tolai porque si no...

A modo anécdota, me ha recordado a un partido NBA de Celtics de la semana pasada.
Un jugador (Pritchard) tiene un leve corte en el pómulo/ojo, algo de sangre, le atiende el médico, le pone una toalla al ojo y así hasta el banquillo. Se sienta el jugador, quita la toalla pilla algo del botiquín, se pone a tratarlo y no le encuentra el corte... le mira el jugador y le dice con la mano que, es en el otro ojo.    
Respuesta #8
el miércoles a las 19:35
Editada el miércoles a las 19:43


Bueno yo no lo veo como un error, había un 50% de posibilidades de equivocación


Mutuas, Seg. Social, Jueces,Osalan....actúan como un cártel, son el Crimen Organizado de la "insalud" laboral.
I Daniel Blake

Respuesta #9
el miércoles a las 19:45
Cita de po:
Cita de AgureGordin:

Los médicos del Madrid se equivocaron de rodilla en el diagnóstico inicial de Mbappé, lo que retrasó su recuperación


El País.

Hay algo profundamente tranquilizador en el hecho de que al mejor futbolista del planeta le duela una rodilla y le exploren la otra. Uno pensaba que el caos era patrimonio exclusivo de las clases trabajadoras, de la vida cotidiana del mileurista. Que solo nuestras prendas favoritas encogen y solo nuestros GPS de opción recomendada por Amazon nos dirigen de cabeza al pantano, pero resulta que no. La confusión también alcanza a los más privilegiados y, por extensión, a esos templos de la ciencia deportiva donde un ejército de batas blancas es capaz de perderse entre dos rodillas como quien se hace un lío entre babor y estribor. O entre arriba y abajo. Suerte que a Kylian Mbappé no le dolía un dedo del pie —o de la mano— porque eso hubiera multiplicado por 10 las posibilidades de errar con la articulación diagnosticada.

No faltará quien quiera ver en este incidente una especie de retrato generacional más allá del esperpento médico. Vivimos en la época del desastre permanente, del malentendido diario, un tiempo donde el dolor no siempre está donde a uno le duele, sino donde se sospecha que debería encontrarse. Nos pasa a todos porque la teoría dice que le puede pasar a cualquiera, pero no debería pasarle al Real Madrid. No al club quirúrgico, milimétrico, donde todo está medido al detalle salvo, parece ser, la pierna que le duele a su estrella: si los americanos de la NFL fliparon con el despliegue tecnológico del Bernabéu —o eso nos contaron— puede que terminen haciendo camisetas con esto.

La vergüenza casi siempre invita a mirar hacia delante, pero es echando la vista atrás como uno puede llegar a comprender el origen de algunos males, como si la rodilla de Mbappé no fuera un simple lunar aislado. Aparece entonces la figura de Jude Bellingham, jugando entre algodones durante meses con un hombro que debía entrar y salirse del sitio como un interruptor averiado. Y aparece la lesión de Rodrygo Goes, que jugó con molestias en la rodilla hasta que su cruzado y su menisco dijeron basta, lo que no impidió que los galenos del club lo mantuvieran sobre el terreno de juego media horita más, quizás para asegurarse de que las piezas magulladas estaban bien rotas.

La semana pasada, en Mánchester, le llegó el turno a un Thibaut Courtois que se lesionó durante el calentamiento y tuvo que ser sustituido al descanso, como si esta fuese la temporada en la que el Real Madrid haya acumulado más partes médicos sospechosos que alineaciones reconocibles. Al frente de los servicios médicos del club se encuentra Nico Mihic, un viejo conocido de la afición blanca por dos motivos: fue despedido hace un par de temporadas por la desconfianza que sembraba entre los jugadores y recuperado tras mostrar su faceta de servil tertuliano al deslizar ciertas sospechas sobre el máximo rival en una entrevista. Un perfil curioso: mitad bata blanca, mitad altavoz. Porque aquí ya no se trata solo de una rodilla, sino de entender qué papel juega quien firma el diagnóstico. De saber si ha venido para curar, para comunicar o para algo más difuso, ese terreno siempre pantanoso donde la ciencia médica se mezcla con el relato.

Quizás todo quede en una anécdota, un error administrativo o una torpeza de las que se lavan en casa, como la ropa sucia. Pero entre la rodilla equivocada y los mensajes a terceros, uno empieza a sospechar que en este juego siempre hay alguien que tiene muy claro lo que decir, aunque a veces no acierte del todo dónde duele.

Estamos nosotros para dar lecciones,con el añito que llevamos,con las lesiones,y tiempo de recuperacion.mira nico,sl finsl,a tenido que recurrir,a uno externo al club,veremos que tal queda.


Pasa eso aquí y pedimos la cabeza hasta del utillero.
Respuesta #10
el miércoles a las 19:52
Me cuesta mucho creérmelo, es más no me lo creo, y si alguien es malo y tonto es mbape, seguro que le han hecho 100 resonancias y ya sabe el si están haciéndosela mal
Respuesta #11
el miércoles a las 20:10
No me creo absolutamente nada. De hecho, el Real Madrid lo ha desmentido. Es más...es que el jugador es gilipollas y no sabe, él mismo, qué rodilla tiene mal? Le han hecho 5mil pruebas y el jugador nunca ha dicho "oiga...que es la otra"?

Por el humor de Dios!

Respuesta #12
el miércoles a las 20:16
Dificil de creer el tema

Nunca discutas con gente estúpida, te arrastrarán a su nivel y entonces te ganarán con la experiencia.

Respuesta #13
el miércoles a las 20:35
Cita de JackBauer:
No me creo absolutamente nada. De hecho, el Real Madrid lo ha desmentido. Es más...es que el jugador es gilipollas y no sabe, él mismo, qué rodilla tiene mal? Le han hecho 5mil pruebas y el jugador nunca ha dicho "oiga...que es la otra"?



El Madrid ha podido desmentirlo, o decir lo que quiera pero...., "me he equivocado y no volverá a ocurrir".

Pero en Enero se cargaron a lis servicios medicos, el lío con la nutricionista, recetas con Chatgpt...

https://www.lne.es/deportes/2026/03/25/servicios-medicos-real-madrid-escandalos-128381730.html


Mutuas, Seg. Social, Jueces,Osalan....actúan como un cártel, son el Crimen Organizado de la "insalud" laboral.
I Daniel Blake

Respuesta #14
el miércoles a las 20:36
y mbappe no sabe decirles: oye que es la otra?

--

Respuesta #15
el miércoles a las 20:52
Y lo de la nutricionista que echaron diciendo que los que se han quedado al cargo recomendaban pautas de alimentación usando el chat gpt gratuito .

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