no lo entiendo.

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Registro: 30/04/2007

Publicado ayer a las 10:16
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¿Que persigue la nueva norma de tener que salirse del campo un minuto el jugador que se ha llevado una señora patada? El que quiera perder tiempo de verdad se va a tirar en suelo 5-6 minutos y casi ni le afecta el tener que salir uno, Ayer Laporte apenas estuvo 2 minutos y tuvo que salir el minutito por dos veces, ¿Quien salió beneficiado? el equipo infractor. Que alguien me lo explique.

Respuestas al tema

Mostrando (1 - 15) de 16 respuestas

Respuesta #1
ayer a las 10:20
Bueno, se han visto jugadas en las que los jugadores se han levantado sin querer atención debido a esta norma, la temporada pasada esto no ocurría.

Los dos faltas a laporte eran mínimo amarillas lo cual dejaría sin efecto la norma.
Respuesta #2
ayer a las 10:32
por un lado esa norma puede ir bien para los que simulan una falta para perder tiempo , pero por otro puede acabar perjudicando al equipo que ha recibido la falta

si el árbitro ha visto que es falta la pita y sabe que no es cuento para perder tiempo no estaría mal que saliese del campo el que ha recibido la falta y el que la ha cometido



      

Respuesta #3
ayer a las 10:45
Cita de RAMON PIKOTE:
¿Que persigue la nueva norma de tener que salirse del campo un minuto el jugador que se ha llevado una señora patada? El que quiera perder tiempo de verdad se va a tirar en suelo 5-6 minutos y casi ni le afecta el tener que salir uno, Ayer Laporte apenas estuvo 2 minutos y tuvo que salir el minutito por dos veces, ¿Quien salió beneficiado? el equipo infractor. Que alguien me lo explique.

Eso mismo pensé yo también; totalmente injusto.

Goazen Athletic !!!

Respuesta #4
ayer a las 10:53
De esta mierda de norma se va a hablar mucho y mal.
Respuesta #5
ayer a las 11:00
Pues ayer Guruzeta le da una patada en la cara a Cubarsi, salieron las asistencias y Cubarsi no tuvo que salir del campo.

El pasado sábado Iñaki y un jugador del Sevilla tuvieron que salir obligados sin asistencia previa por orden del trencilla.

Estos alicates aplican las normas como les salen de los cojones.....menos mal que no pilotan aviones.
Respuesta #6
ayer a las 11:08
Hombre, yo creo que si el equipo va perdiendo no debería aplicar...

-Podrías amasar una fortuna. Cientos de miles de dólares. Más que eso. Miles de miles.
-Eso son millones.
-"Millones" Hmmmm

Respuesta #7
ayer a las 11:10
El problema no es una jugada aislada; es la incapacidad del árbitro para proteger el propio juego.

En el minuto 10, Espart entra sobre el tobillo de Laporte. No se señala siquiera falta. Laporte queda en el suelo y el Barça termina el ataque en superioridad numérica: primera recompensa para el infractor.

Laporte necesita después asistencia. Y aquí aparece el esperpento. La normativa obliga al jugador atendido a permanecer un minuto fuera del campo, salvo que haya sido lesionado por una acción sancionada con tarjeta. ¿Por qué existe esa excepción? Precisamente para que el equipo que provoca la lesión no sea premiado jugando contra diez.

Como el árbitro no sanciona la entrada, ocurre exactamente aquello que la regla pretende evitar: Laporte sale y el Barça dispone de otra fase de juego con superioridad numérica. La infracción no sólo queda impune: obtiene premio por duplicado.

Poco antes del descanso, Lamine vuelve a pisar el mismo tobillo de Laporte. Esta vez hay falta y nuevamente asistencia, pero tampoco tarjeta. Otra vez paga las consecuencias exclusivamente el jugador que recibe la entrada. Por tercera vez se beneficia al infractor, siempre para el mimo lado.

Arranca la segunda mitad y llega una acción peligrosa de Guruzeta sobre Cubarsí: amarilla inmediata. La jugada no es idéntica, pero el contraste de criterio resulta difícil de justificar: dos acciones peligrosas azulgranas, dos veces Laporte atendido, ninguna tarjeta; primera acción semejante en gravedad del Athletic, amonestación.

Un árbitro no está simplemente para contar faltas. Está para preservar la justicia competitiva, proteger al futbolista y evitar que infringir las reglas produzca una ventaja. Cuando sus decisiones consiguen exactamente lo contrario —que quien golpea termine beneficiado y quien recibe el golpe sea además castigado con inferioridad numérica—, el nivel arbitral es paupérrimo.

Puntualización adicional: este tipo de situaciones puede reducir la concentración de los jugadores, pues hay un efecto psicológico acumulativo. Cuando un jugador recibe varias acciones duras sin una respuesta arbitral proporcional, deja de sentir que el árbitro controla el partido. Eso aumenta frustración, protesta y le saca del foco competitivo y eleva el riesgo de precipitación o pérdida de concentración. El perjuicio ya no es solo físico o táctico: también se desestabiliza mentalmente al equipo que siente que el criterio no le protege.

Y esto no exige hablar de conspiraciones ni de intenciones. Basta con exigir competencia y coherencia. Lo ocurrido con Laporte es un ejemplo (tantas veces visto) de cómo una mala decisión inicial puede deformar el juego mucho más allá de una simple falta no pitada.
Respuesta #8
ayer a las 11:31
Está claro que los árbitros aplican las normas como y cuando les sale de los huevos y dependiendo de qué equipo se trate.

Y aquí nadie dice nada. Sigan, sigan ...


Un equipo grande no es el que gana todos los partidos, sino el que nunca se da por vencido

Respuesta #9
ayer a las 11:41
Cita de sergioluke:
Pues ayer Guruzeta le da una patada en la cara a Cubarsi, salieron las asistencias y Cubarsi no tuvo que salir del campo.

El pasado sábado Iñaki y un jugador del Sevilla tuvieron que salir obligados sin asistencia previa por orden del trencilla.

Estos alicates aplican las normas como les salen de los cojones.....menos mal que no pilotan aviones.

Cubarsi no salió porque le sacaron tarjeta a Guruzeta
Respuesta #10
ayer a las 11:43
Cita de ibarist:
El problema no es una jugada aislada; es la incapacidad del árbitro para proteger el propio juego.

En el minuto 10, Espart entra sobre el tobillo de Laporte. No se señala siquiera falta. Laporte queda en el suelo y el Barça termina el ataque en superioridad numérica: primera recompensa para el infractor.

Laporte necesita después asistencia. Y aquí aparece el esperpento. La normativa obliga al jugador atendido a permanecer un minuto fuera del campo, salvo que haya sido lesionado por una acción sancionada con tarjeta. ¿Por qué existe esa excepción? Precisamente para que el equipo que provoca la lesión no sea premiado jugando contra diez.

Como el árbitro no sanciona la entrada, ocurre exactamente aquello que la regla pretende evitar: Laporte sale y el Barça dispone de otra fase de juego con superioridad numérica. La infracción no sólo queda impune: obtiene premio por duplicado.

Poco antes del descanso, Lamine vuelve a pisar el mismo tobillo de Laporte. Esta vez hay falta y nuevamente asistencia, pero tampoco tarjeta. Otra vez paga las consecuencias exclusivamente el jugador que recibe la entrada. Por tercera vez se beneficia al infractor, siempre para el mimo lado.

Arranca la segunda mitad y llega una acción peligrosa de Guruzeta sobre Cubarsí: amarilla inmediata. La jugada no es idéntica, pero el contraste de criterio resulta difícil de justificar: dos acciones peligrosas azulgranas, dos veces Laporte atendido, ninguna tarjeta; primera acción semejante en gravedad del Athletic, amonestación.

Un árbitro no está simplemente para contar faltas. Está para preservar la justicia competitiva, proteger al futbolista y evitar que infringir las reglas produzca una ventaja. Cuando sus decisiones consiguen exactamente lo contrario —que quien golpea termine beneficiado y quien recibe el golpe sea además castigado con inferioridad numérica—, el nivel arbitral es paupérrimo.

Puntualización adicional: este tipo de situaciones puede reducir la concentración de los jugadores, pues hay un efecto psicológico acumulativo. Cuando un jugador recibe varias acciones duras sin una respuesta arbitral proporcional, deja de sentir que el árbitro controla el partido. Eso aumenta frustración, protesta y le saca del foco competitivo y eleva el riesgo de precipitación o pérdida de concentración. El perjuicio ya no es solo físico o táctico: también se desestabiliza mentalmente al equipo que siente que el criterio no le protege.

Y esto no exige hablar de conspiraciones ni de intenciones. Basta con exigir competencia y coherencia. Lo ocurrido con Laporte es un ejemplo (tantas veces visto) de cómo una mala decisión inicial puede deformar el juego mucho más allá de una simple falta no pitada.


Chapeau. No puede estar mejor explicado.

Respuesta #11
ayer a las 12:31
Cita de sergioluke:
Pues ayer Guruzeta le da una patada en la cara a Cubarsi, salieron las asistencias y Cubarsi no tuvo que salir del campo.

El pasado sábado Iñaki y un jugador del Sevilla tuvieron que salir obligados sin asistencia previa por orden del trencilla.

Estos alicates aplican las normas como les salen de los cojones.....menos mal que no pilotan aviones.

Concuerdo.
Respuesta #12
ayer a las 12:42
Cita de ibarist:
El problema no es una jugada aislada; es la incapacidad del árbitro para proteger el propio juego.

En el minuto 10, Espart entra sobre el tobillo de Laporte. No se señala siquiera falta. Laporte queda en el suelo y el Barça termina el ataque en superioridad numérica: primera recompensa para el infractor.

Laporte necesita después asistencia. Y aquí aparece el esperpento. La normativa obliga al jugador atendido a permanecer un minuto fuera del campo, salvo que haya sido lesionado por una acción sancionada con tarjeta. ¿Por qué existe esa excepción? Precisamente para que el equipo que provoca la lesión no sea premiado jugando contra diez.

Como el árbitro no sanciona la entrada, ocurre exactamente aquello que la regla pretende evitar: Laporte sale y el Barça dispone de otra fase de juego con superioridad numérica. La infracción no sólo queda impune: obtiene premio por duplicado.

Poco antes del descanso, Lamine vuelve a pisar el mismo tobillo de Laporte. Esta vez hay falta y nuevamente asistencia, pero tampoco tarjeta. Otra vez paga las consecuencias exclusivamente el jugador que recibe la entrada. Por tercera vez se beneficia al infractor, siempre para el mimo lado.

Arranca la segunda mitad y llega una acción peligrosa de Guruzeta sobre Cubarsí: amarilla inmediata. La jugada no es idéntica, pero el contraste de criterio resulta difícil de justificar: dos acciones peligrosas azulgranas, dos veces Laporte atendido, ninguna tarjeta; primera acción semejante en gravedad del Athletic, amonestación.

Un árbitro no está simplemente para contar faltas. Está para preservar la justicia competitiva, proteger al futbolista y evitar que infringir las reglas produzca una ventaja. Cuando sus decisiones consiguen exactamente lo contrario —que quien golpea termine beneficiado y quien recibe el golpe sea además castigado con inferioridad numérica—, el nivel arbitral es paupérrimo.

Puntualización adicional: este tipo de situaciones puede reducir la concentración de los jugadores, pues hay un efecto psicológico acumulativo. Cuando un jugador recibe varias acciones duras sin una respuesta arbitral proporcional, deja de sentir que el árbitro controla el partido. Eso aumenta frustración, protesta y le saca del foco competitivo y eleva el riesgo de precipitación o pérdida de concentración. El perjuicio ya no es solo físico o táctico: también se desestabiliza mentalmente al equipo que siente que el criterio no le protege.

Y esto no exige hablar de conspiraciones ni de intenciones. Basta con exigir competencia y coherencia. Lo ocurrido con Laporte es un ejemplo (tantas veces visto) de cómo una mala decisión inicial puede deformar el juego mucho más allá de una simple falta no pitada.

Entiendo y comparto.
Respuesta #13
ayer a las 12:43
Cita de sergioluke:
Pues ayer Guruzeta le da una patada en la cara a Cubarsi, salieron las asistencias y Cubarsi no tuvo que salir del campo.

El pasado sábado Iñaki y un jugador del Sevilla tuvieron que salir obligados sin asistencia previa por orden del trencilla.

Estos alicates aplican las normas como les salen de los cojones.....menos mal que no pilotan aviones.



Si sacan tarjeta amarilla el que recibe asistencia médica no tiene que salir del campo

Zu zara nagusia…

Respuesta #14
ayer a las 13:27
Cita de ibarist:
El problema no es una jugada aislada; es la incapacidad del árbitro para proteger el propio juego.

En el minuto 10, Espart entra sobre el tobillo de Laporte. No se señala siquiera falta. Laporte queda en el suelo y el Barça termina el ataque en superioridad numérica: primera recompensa para el infractor.

Laporte necesita después asistencia. Y aquí aparece el esperpento. La normativa obliga al jugador atendido a permanecer un minuto fuera del campo, salvo que haya sido lesionado por una acción sancionada con tarjeta. ¿Por qué existe esa excepción? Precisamente para que el equipo que provoca la lesión no sea premiado jugando contra diez.

Como el árbitro no sanciona la entrada, ocurre exactamente aquello que la regla pretende evitar: Laporte sale y el Barça dispone de otra fase de juego con superioridad numérica. La infracción no sólo queda impune: obtiene premio por duplicado.

Poco antes del descanso, Lamine vuelve a pisar el mismo tobillo de Laporte. Esta vez hay falta y nuevamente asistencia, pero tampoco tarjeta. Otra vez paga las consecuencias exclusivamente el jugador que recibe la entrada. Por tercera vez se beneficia al infractor, siempre para el mimo lado.

Arranca la segunda mitad y llega una acción peligrosa de Guruzeta sobre Cubarsí: amarilla inmediata. La jugada no es idéntica, pero el contraste de criterio resulta difícil de justificar: dos acciones peligrosas azulgranas, dos veces Laporte atendido, ninguna tarjeta; primera acción semejante en gravedad del Athletic, amonestación.

Un árbitro no está simplemente para contar faltas. Está para preservar la justicia competitiva, proteger al futbolista y evitar que infringir las reglas produzca una ventaja. Cuando sus decisiones consiguen exactamente lo contrario —que quien golpea termine beneficiado y quien recibe el golpe sea además castigado con inferioridad numérica—, el nivel arbitral es paupérrimo.

Puntualización adicional: este tipo de situaciones puede reducir la concentración de los jugadores, pues hay un efecto psicológico acumulativo. Cuando un jugador recibe varias acciones duras sin una respuesta arbitral proporcional, deja de sentir que el árbitro controla el partido. Eso aumenta frustración, protesta y le saca del foco competitivo y eleva el riesgo de precipitación o pérdida de concentración. El perjuicio ya no es solo físico o táctico: también se desestabiliza mentalmente al equipo que siente que el criterio no le protege.

Y esto no exige hablar de conspiraciones ni de intenciones. Basta con exigir competencia y coherencia. Lo ocurrido con Laporte es un ejemplo (tantas veces visto) de cómo una mala decisión inicial puede deformar el juego mucho más allá de una simple falta no pitada.

Impecable.

Nos reímos del honor y luego nos sorprendemos de encontrar traidores entre nosotros.

Es mejor equivocarse siguiendo tu propio camino que tener razón siguiendo el camino de otro.

Respuesta #15
ayer a las 15:10
Editada ayer a las 15:11
Cita de sergioluke:
Pues ayer Guruzeta le da una patada en la cara a Cubarsí.

para mí no es expulsión pero qué raro que no salga nadie en el foro a decir que era roja.

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