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Registro: 25/06/2021

Publicado ayer a las 12:31
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       Extraordinario

    Para los que no puedan leerlo en Twitter

    Manuel Fernández Fernández ‘Pahíño’.

«Qué se puede esperar de un futbolista que lee a Tolstoi y a Dostoievski». Diario Arriba.

El general Mariano Gómez-Zamalloa y Quirce baja al vestuario de la selección española de fútbol en el descanso de un Suiza – España. Son los tiempos de la furia española, muchos años antes de las glorias deportivas del tiki taka o el pipi caca posterior. Gómez-Zamalloa es un militar africanista que durante la guerra civil ocupó Cádiz con sus regulares, luce Cruz Laureada de San Fernando por su ardor guerrero y estuvo pegando tiros en el frente oriental con la División Azul. Además ejerce de vocal de la Delegación Nacional de Deportes.

España va ganado 1 a 2. Gómez-Zamalloa arenga al personal desplegando sus dotes de fino estratega: ‘¡Muy bien, muchachos! ¡Y ahora, cojones y españolía, que el partido no se les puede escapar!’. Todos acatan muy serios. Bueno, todos no. El nuevo, que ha marcado un gol, le responde con una luminosa sonrisa cargada de irónico desprecio. Y Gómez-Zamalloa se queda con su cara. El nuevo es Manuel Fernández Fernández ‘Pahíño’ y su carrera en la selección está sentenciada. Se perderá el Mundial 1950.

Poca broma con Gómez-Zamalloa, que meses después, en un Francia – España, saltará de la tribuna de autoridades para pegarse con un grupo de exiliados españoles. En ese mismo partido, Pepe Bañón, portero suplente, entra en la lista negra por conversar con los exiliados que han venido a ver el partido. Ya no volverá a ser convocado.

Y muy poca broma con Manuel Fernández Fernández ‘Pahíño’, nacido en San Paio de Navia, que pasó de trabajar en el campo ayudando a su padre a partirse las tibias en el campo de fútbol. Un tipo capaz de marcar dos goles en la primera parte del partido que vale el ascenso del Celta a Primera División y jugar toda la segunda parte con el peroné fracturado. Un tipo con un promedio goleador que sólo han superado Messi y Cristiano Ronaldo. Pahíño metía pepinazos con las dos piernas y cabeceaba que daba gusto.

Pahíño llegó al Celta con 20 años, en 1943, y durante su estancia ayudó a los vigueses a disputar una final de Copa y quedar cuartos en la Liga, mejor posición del club en el siglo XX. En la temporada de su despedida, la 47-48, fue máximo goleador del campeonato. Fue una despedida amarga. La directiva le ofrecía una renovación que consideró una falta de respeto y se negó a firmar. Lo apartaron del equipo y siguió entrenando solo en la playa, escribiendo a Valencia, Sevilla y Real Madrid para ofrecerse. Santiago Bernabeu se lo llevó a Chamartín junto a Miguel Muñoz.

En 1948 debuta con la selección y tiene su encuentro con el energúmeno Gómez-Zamalloa. Sólo jugará, años más tarde, dos encuentros más. Tres partidos, tres goles. En el Real Madrid volverá a ganar el Pichichi.

Pahíño tenía fama de raro. Mientras el resto jugaba al mus o aprovechaba los viajes en autobús para entonar el telúrico canto de La cabra, a él le daba por leer. Aprovechaba las giras y partidos internacionales para comprar libros que no se encontraban en España y cuando jugaba en Barcelona se escapaba a las Ramblas para visitar a un amigo quiosquero que le pasaba material prohibido. Material lector.

Leer era para Pahíño un acto de resistencia. Así lo aprendió en la escuela de la mano de don Emilio, maestro de la República. Un acto de resistencia contra los Gómez-Zamalloa de turno, contra aquellos que, siendo niño, se presentaron por dos veces en su casa para darle el paseo a su padre, escondido en el miedo de la brutal represión desencadenada en Galicia durante la guerra.

Del Real Madrid se largó en 1953, cuando le obligaban a renovar de año en año, norma de la casa con los jugadores mayores de 30. Se fue al Deportivo, a chutarla al lado de Arsenio Iglesias y Luisito Suárez. Con el Depor volvió a Chamartín y ganaban, por primera vez, 1 a 2. Los dos los metió Pahíño, que tras tres temporadas abandonaba el club por desavenencias con ciertas imposiciones de los directivos. Fichó por el Granada, entonces en la Segunda División.

Fue su última temporada en activo. El Depor bajaba y el Granada subía. A ocho partidos de la jornada final, Pahíño devuelve una patada que le han dado y le sacan la roja. Reglamento en mano, son cuatro partidos de sanción. Reglamento en pezuña, le meten ocho. Al enterarse no se anda con metáforas: ‘que le den a cada uno de esos falangistas asquerosos’.

Tras retirarse del fútbol profesional con 273 goles en 367 partidos disputados, Pahíño se convertirá en armador de barcos pesqueros. Murió hace 10 años, el 12 de junio de 2012, y dos años antes un grupo de veteranos del Celta y el Depor, unidos en su recuerdo, le pusieron su nombre a un campo de fútbol en su parroquia natal de San Paio de Navia.

En estos tiempos en los que la mayoría de los futbolistas sólo utilizan la cabeza para llevarla al peluquero, la sonrisa irónica de Manuel Fernández Fernández ‘Pahíño’ frente a la ignorancia sigue desprendiendo la luz que atesora un buen libro.

Respuestas al tema

Mostrando (1 - 3) de 3 respuestas

Respuesta #1
ayer a las 14:40
Mi padre me habló mucho de "Pahíño", jugador al que admiraba. Le habría encantado poder leer esto.

Soy responsable de lo que digo, no de lo que tú hayas entendido.

Respuesta #2
ayer a las 15:24


No me ha quedado claro:

¿Quién te representa?.

Gómez-Zamalloa, o Pahiño??.


Mutuas, Seg. Social, Jueces,Osalan....actúan como un cártel, son el Crimen Organizado de la "insalud" laboral.
I Daniel Blake

Respuesta #3
ayer a las 17:01
Cita de Petrus:


No me ha quedado claro:

¿Quién te representa?.

Gómez-Zamalloa, o Pahiño??.


   Tus muelas toas

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