La nueva caja fuerte del Athletic (El Correo)

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Registro: 29/08/2012

Publicado hace 55 minutos
Editado 1 veces - Última vez hace 54 minutos
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Interesante articulo de Aitor Echevarría que explica claramente la nueva política de ventas para rentabilizar Lezama del Presidente Uriarte y su equipo.

"El club rojiblanco moderniza su política de ventas para rentabilizar el talento formado y blindar a sus grandes estrellas


El club debe sacar rédito del talento que genere. La sentencia, pronunciada por Jon Uriarte poco después de estampar su firma como presidente del Athletic, sonó entonces como una declaración de intenciones, casi como un deseo. Y hoy, años después, suena a plan ejecutado con éxito. En Ibaigane, el despacho de las decisiones ha mutado. Donde antes se escuchaba el eco de una política de mercado reactiva, condicionada por la urgencia y el miedo a la fuga de talento, hoy impera una estrategia de gestión de activos que busca armonizar el músculo financiero con la ambición competitiva.

La historia reciente del Athletic ha vivido bajo una sombra alargada: la Ley Bosman y la vulnerabilidad de un club que, pese a su férreo sentimiento de pertenencia, veía cómo sus mejores futbolistas se marchaban –a menudo dejando tras de sí un vacío en la caja– con una recurrencia que recordaba a un casete averiado. Desde el cambio de siglo, la travesía ha sido errática. Durante el mandato de Josu Urrutia, el paradigma era claro: solo se abría la puerta de salida si una cifra astronómica –los 40 millones por Javi Martínez, los 36 por Herrera, los 65 por Laporte o los 80 por Kepa– obligaba a ceder. La venta era un trauma necesario, una excepción dolorosa. La directiva actual, con Jon Uriarte a la cabeza y Mikel González al frente de la dirección deportiva, ha decidido que esa no puede ser la única vía.

El contraste es gráfico. Bajo presidencias anteriores de los últimos 26 años, desde el primer traspaso de Edu Alonso al Las Palmas en la 00-01 por 1,8 millones, hasta los hitos mencionados de la era Urrutia, el club funcionaba bajo un régimen de sequía económica en términos de ventas ordinarias. Hubo largos periodos, como las etapas de Arrate, Uria, Ugartetxe o Lamikiz, en los que el rédito económico por traspasos fue testimonial o nulo. Incluso bajo el mandato de Aitor Elizegi, el patrón de escasez de ventas se mantuvo. Fue con la llegada de Uriarte, a partir de la 22-23, cuando el tablero comenzó a inclinarse. Tras un inicio de mandato cauto, la 24-25 marcó un punto de inflexión con las ventas de Unai Nuñez, Asier Villalibre, Imanol García de Albéniz y Ander Herrera. Y ahora, a escasos diez días del inicio de la competición, el aire en el vestuario es distinto.

Estamos ante una mutación. El Athletic, consciente de que su radio de fichajes es estrecho y su mercado limitado, está entendiendo que su mayor activo no es solo el jugador que triunfa, sino también el jugador que completa su formación pero no encuentra acomodo en el esquema del entrenador. La nueva filosofía es meridianamente clara. El jugador top es intocable salvo necesidad extrema –como demostró la directiva cerrando filas ante el reciente interés externo por Nico Williams–, pero el jugador de rol es un activo financiero.

Esta pretemporada está siendo el laboratorio de pruebas de esta nueva vía. La salida de efectivos como Unai Gómez, traspasado al Udinese por una suma superior a los cuatro millones de euros, ilustra el nuevo manual. Gestionar el talento excedente en vez de desprender por necesidad. El Athletic ya ha ejecutado ventas formales de Vesga, Agirrezabala –al Racing por cerca de 4,5 millones– e Izeta al Cádiz por 1,5, acumulando 11 millones en el total de ganancias rojiblancas por las ventas de este verano, además de las cesiones de los cachorros Ibai Sanz y Eder García al Córdoba.

Lo curioso no es solo el ingreso inmediato, sino la arquitectura de las operaciones. En Ibaigane se han sofisticado las cláusulas. Los contratos actuales incluyen variables por objetivos, porcentajes sobre futuras ventas y, fundamentalmente, derechos de tanteo y opciones de recompra. Es una fórmula inteligente: el club monetiza un activo que hoy es prescindible, pero se reserva el derecho de veto o retorno ante una eventual explosión deportiva del futbolista. Es, salvando las distancias, la lección que el Real Madrid ha ejecutado con maestría, ingresando más de cien millones de euros por talento formado en La Fábrica sin debilitar su primer equipo.

Como bien apuntaba Uriarte en un podcast económico, «ese perfil (más estratégico) de jugador te ayuda a ganar y, además, genera ingresos». Es una declaración que busca romper el estigma de que vender es sinónimo de debilitarse. Para un club como el Athletic, que afronta un ejercicio sin ingresos extraordinarios –al no jugar en Europa– y que, por lógica contable, cerrará con pérdidas el ejercicio, esta vía de ingresos recurrentes es un salvavidas que permite no tener que tocar a los pilares del equipo.

La llegada de Edin Terzic al banquillo ha terminado de catalizar este proceso. El técnico alemán ha tenido la capacidad de definir los perfiles que encajan y, sobre todo, los que no. Con esa premisa, Ibaigane ha acelerado el número de despegues. Ahora, el foco de la afición se traslada a la rampa de salida. ¿Qué ocurrirá con los casos de Djaló, Nico Serrano, Vencedor, Andoni Gorosabel o Hugo Rincón? La pregunta ya no es si se van, sino bajo qué condiciones estratégicas lo hacen.
La nueva doctrina de ventas del Athletic es, en esencia, un ejercicio de madurez. Se acabó el ser un equipo que solo vende por urgencia o por cláusula liberatoria. El club de Lezama se ha transformado en una entidad que gestiona su talento como un ecosistema vivo, donde el rédito económico no es el fin, sino el medio para blindar una plantilla que aspire a lo más alto sin hipotecar el futuro.

A falta de apenas unos días para que el balón eche a rodar, la sensación en Bilbao es de control. El Athletic ha aprendido que la rentabilidad no está reñida con la identidad. Al contrario, sacar provecho de cada metro cuadrado de talento formado es la mejor forma de asegurar que, el día que llegue el momento de defender a una estrella, el club tenga la solvencia necesaria para decir «no». Y eso, en el fútbol moderno, es el mayor de los triunfos."
En cualquier club harás historia, pero si te quedas en el Athletic serás leyenda.
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Competimos así porque queremos.
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Grande Jose Iragorri

Respuestas al tema

Mostrando (1 - 5) de 5 respuestas

Respuesta #1
hace 51 minutos
Arcas Gruber
Respuesta #2
hace 32 minutos
Siendo cierto lo que dice, la diferencia en cuanto a salidas de Jugadores estratégicos es que afortunadamente nada tienen que ver Nico, Unai y Sancet con Llorente, Herrera y Javi Martínez, por ejemplo.
Respuesta #3
hace 22 minutos
Es lo que se pedia desde hace decadas intentar monetizar los jugadores de rotacion que no sean del gusto del entrenador de turno y no solo hacer caja con los titulares mediante clausulazo.

Gora Athletic

Respuesta #4
hace 12 minutos
Igual hay que tener en cuenta que tenemos mejores jugadores que antes, que salen de mayor calidad... porque para vender a un jugador este ha de valer.

Y hay que valorarlos, cosa que antes parecía una quimera.
Respuesta #5
hace 6 minutos
Digamos que tambien hay mas posibilidad de venta.

Un recién ascendido paga 5..


Nosotros 20.


Y el Madrid 140


No deja de ser la eterna burbuja hacia arriba.

“No hay pacto que valga entre leones y hombres”


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