responsables de esta temporada
Buenas
Que suplicio este año, menos mal que estamos salvados, mucho se habla aqui de pitar a os jugadoes,
totalmente de acuerdo, pero parece que aqui el tiro se centra en los jugadores y entrenador , pero aqui hay que dar muchas explicaciones, de lo que ha pasado:
temporada del Athletic Club deja una sensación rara. Hay argumentos para defender que se ha competido y también razones de sobra para pensar que el equipo se ha ido cayendo poco a poco hasta acabar casi al límite. Y seguramente la realidad esté en medio.
Primero hay que separar lo que es mala suerte de lo que son errores de planificación. Porque una cosa es que se acumulen desgracias y otra que el club no esté preparado para reaccionar cuando llegan.
La lista de golpes ha sido importante:
El positivo de Yeray Álvarez.
La pubalgia de Nico Williams.
Los problemas físicos de Oihan Sancet.
La rotura de cruzado de Beñat Prados.
La rotura de cruzado de Unai Egiluz.
La lesión de Maroan Sannadi.
Los problemas físicos de Iñaki Williams.
Eso es una barbaridad para cualquier plantilla. Negarlo sería absurdo.
También hay que reconocer los aciertos. La renovación de Nico Williams fue un éxito enorme del presidente y de la dirección deportiva. Y los fichajes de Jesús Areso y Robert Navarro parecían movimientos que convencían a casi todo el mundo. Otra cosa es el rendimiento posterior.
El caso de Yeray Álvarez es difícil de entender desde fuera. La explicación del “experimento” y el tema del crecepelo deja muchas dudas. Además, si desde mayo se sabía que podía haber problemas, cuesta entender algunas decisiones posteriores. Se renueva a Unai Egiluz aparentemente sin contar demasiado con él y luego llega la desgracia de la lesión. Después aparece el fichaje de Aymeric Laporte, que era casi obligatorio y seguramente acertado, aunque llegase tarde y fuera de forma.
En el centro del campo es donde más se han visto las costuras. La lesión de Beñat Prados es mala suerte, sí, pero el diseño de la plantilla ahí parecía corto incluso antes de romperse nadie. Se dependía demasiado de Mikel Jauregizar, que ha jugado una cantidad de minutos tremenda, de un Iñigo Ruiz de Galarreta al que físicamente le cuesta sostener partidos completos, de un Mikel Vesga con poco protagonismo y de un chaval recién llegado como Rego que bastante ha hecho. Ahí faltó reforzar el equipo.
También se puede debatir el mensaje de Ernesto Valverde sobre la Champions desde el inicio. Quizá quiso rebajar expectativas, pero pudo acabar transmitiendo demasiado conformismo. El grupo era dificilísimo y el equipo compitió hasta el final, eso es verdad, pero probablemente el discurso no ayudó.
Luego está el problema físico general. Las lesiones de Nico Williams y Oihan Sancet han condicionado muchísimo la temporada. Y aquí aparecen todas las preguntas: mala suerte, servicios médicos, carga de partidos, preparación física, jugadores que no llegan bien… seguramente haya un poco de todo. Lo que sí parece claro es que cuando faltaron los titulares, el nivel de varios suplentes no fue el que se había vendido.
Ahí también entra el rendimiento de Jesús Areso, que no terminó de explotar, unido además a la retirada de Óscar de Marcos, que dejó un vacío importante.
Y el bajón físico del equipo fue evidente. Después de caer en Champions y Copa, el equipo transmitía agotamiento total. Hay quien señala directamente a la preparación física y vuelve a sacar el tema del “crecepelo”. Pruebas no hay, pero es evidente que el debate existe porque el desplome fue demasiado grande.
¿La Champions fue un fracaso? Para algunos no. Se peleó hasta el final en un grupo muy duro y viendo luego quién llegó a la final, el nivel era altísimo. En Copa, en cambio, sí quedó sensación de decepción importante.
Lo más difícil de entender quizá fue el mercado de invierno. Con Mikel Jauregizar reventado físicamente y Iñigo Ruiz de Galarreta acumulando problemas, parecía lógico incorporar ayuda. No llegó nadie y el equipo terminó sobreviviendo como pudo.
Y ahí también aparece la gestión de Ernesto Valverde. Es un entrenador histórico y muy respetado, pero da la sensación de que le faltó decisión en algunos momentos. Casos como los de Maroan, Gorosabel, Selton, Izeta o incluso la gestión de la lesión de Nico Williams dejan dudas razonables. El equipo parecía cada vez más cansado y aun así costaba ver cambios reales.
Al final, aquí hay responsabilidad compartida:
Jugadores.
Entrenador.
Dirección deportiva.
Ni todo era perfecto cuando se ganaba ni ahora todo es un desastre absoluto. En el fútbol todos los presidentes y directores deportivos aciertan y se equivocan. El problema llega cuando se vende que unos son infalibles y el resto poco menos que inútiles.
Ahora toca asumir errores, aprender y mejorar. Porque el Athletic ha pasado épocas mucho peores que esta y seguirá compitiendo. En
Que suplicio este año, menos mal que estamos salvados, mucho se habla aqui de pitar a os jugadoes,
totalmente de acuerdo, pero parece que aqui el tiro se centra en los jugadores y entrenador , pero aqui hay que dar muchas explicaciones, de lo que ha pasado:
temporada del Athletic Club deja una sensación rara. Hay argumentos para defender que se ha competido y también razones de sobra para pensar que el equipo se ha ido cayendo poco a poco hasta acabar casi al límite. Y seguramente la realidad esté en medio.
Primero hay que separar lo que es mala suerte de lo que son errores de planificación. Porque una cosa es que se acumulen desgracias y otra que el club no esté preparado para reaccionar cuando llegan.
La lista de golpes ha sido importante:
El positivo de Yeray Álvarez.
La pubalgia de Nico Williams.
Los problemas físicos de Oihan Sancet.
La rotura de cruzado de Beñat Prados.
La rotura de cruzado de Unai Egiluz.
La lesión de Maroan Sannadi.
Los problemas físicos de Iñaki Williams.
Eso es una barbaridad para cualquier plantilla. Negarlo sería absurdo.
También hay que reconocer los aciertos. La renovación de Nico Williams fue un éxito enorme del presidente y de la dirección deportiva. Y los fichajes de Jesús Areso y Robert Navarro parecían movimientos que convencían a casi todo el mundo. Otra cosa es el rendimiento posterior.
El caso de Yeray Álvarez es difícil de entender desde fuera. La explicación del “experimento” y el tema del crecepelo deja muchas dudas. Además, si desde mayo se sabía que podía haber problemas, cuesta entender algunas decisiones posteriores. Se renueva a Unai Egiluz aparentemente sin contar demasiado con él y luego llega la desgracia de la lesión. Después aparece el fichaje de Aymeric Laporte, que era casi obligatorio y seguramente acertado, aunque llegase tarde y fuera de forma.
En el centro del campo es donde más se han visto las costuras. La lesión de Beñat Prados es mala suerte, sí, pero el diseño de la plantilla ahí parecía corto incluso antes de romperse nadie. Se dependía demasiado de Mikel Jauregizar, que ha jugado una cantidad de minutos tremenda, de un Iñigo Ruiz de Galarreta al que físicamente le cuesta sostener partidos completos, de un Mikel Vesga con poco protagonismo y de un chaval recién llegado como Rego que bastante ha hecho. Ahí faltó reforzar el equipo.
También se puede debatir el mensaje de Ernesto Valverde sobre la Champions desde el inicio. Quizá quiso rebajar expectativas, pero pudo acabar transmitiendo demasiado conformismo. El grupo era dificilísimo y el equipo compitió hasta el final, eso es verdad, pero probablemente el discurso no ayudó.
Luego está el problema físico general. Las lesiones de Nico Williams y Oihan Sancet han condicionado muchísimo la temporada. Y aquí aparecen todas las preguntas: mala suerte, servicios médicos, carga de partidos, preparación física, jugadores que no llegan bien… seguramente haya un poco de todo. Lo que sí parece claro es que cuando faltaron los titulares, el nivel de varios suplentes no fue el que se había vendido.
Ahí también entra el rendimiento de Jesús Areso, que no terminó de explotar, unido además a la retirada de Óscar de Marcos, que dejó un vacío importante.
Y el bajón físico del equipo fue evidente. Después de caer en Champions y Copa, el equipo transmitía agotamiento total. Hay quien señala directamente a la preparación física y vuelve a sacar el tema del “crecepelo”. Pruebas no hay, pero es evidente que el debate existe porque el desplome fue demasiado grande.
¿La Champions fue un fracaso? Para algunos no. Se peleó hasta el final en un grupo muy duro y viendo luego quién llegó a la final, el nivel era altísimo. En Copa, en cambio, sí quedó sensación de decepción importante.
Lo más difícil de entender quizá fue el mercado de invierno. Con Mikel Jauregizar reventado físicamente y Iñigo Ruiz de Galarreta acumulando problemas, parecía lógico incorporar ayuda. No llegó nadie y el equipo terminó sobreviviendo como pudo.
Y ahí también aparece la gestión de Ernesto Valverde. Es un entrenador histórico y muy respetado, pero da la sensación de que le faltó decisión en algunos momentos. Casos como los de Maroan, Gorosabel, Selton, Izeta o incluso la gestión de la lesión de Nico Williams dejan dudas razonables. El equipo parecía cada vez más cansado y aun así costaba ver cambios reales.
Al final, aquí hay responsabilidad compartida:
Jugadores.
Entrenador.
Dirección deportiva.
Ni todo era perfecto cuando se ganaba ni ahora todo es un desastre absoluto. En el fútbol todos los presidentes y directores deportivos aciertan y se equivocan. El problema llega cuando se vende que unos son infalibles y el resto poco menos que inútiles.
Ahora toca asumir errores, aprender y mejorar. Porque el Athletic ha pasado épocas mucho peores que esta y seguirá compitiendo. En
Respuestas al tema
Mostrando (1 - 1) de 1 respuestas
Respuesta #1
hace 34 minutos
hace 34 minutos
Un análisis muy acertado yo también creo que en el vestuario no ha existido un capitán para pegar un par de gritos que es lo que pasó en la Real sociedad espabilando a la gente