El viaje fue perfecto a pesar de que no teníamos
muy buenas expectativas:
Para empezar no conseguimos plaza en ningún
autobús organizado así que decidimos
coger dos coches particulares ya que no cabíamos
en uno sólo los seis que fuimos hasta allá.
De los seis que viajábamos tan solo dos tenían
entradas así que los otros cuatro íbamos
a la aventura a tratar de hacernos con entradas de juveniles
de 1000 pts ya que las entradas normales a la venta tenían
unos precios desorbitados, desde 6000 hasta 14000 pts,
algo que no estábamos dispuestos a pagar.
Sin preocuparnos demasiado de no contar con entradas
para el partido pasamos el día con Herri-Norte
de bar en bar del Casco viejo de Santander pero no la
liamos demasiado en comparación con otros desplazamientos
que hemos realizado. Dos horas antes del partido nos
desmarcamos de Herri-Norte ya que la presión
policial empezaba a ser mas que molesta.
Paseando por los aledaños del sardinero, buscando
esas entradas de 1000 pts, uno de nosotros observó
que a pesar de que aún faltaba una hora
para la apertura de las puertas una de ellas estaba
abierta mientras ultimaban los preparativos de
uno de los bares del interior del estadio. Nos miramos
y no lo dudamos ni un segundo.....pasamos por la puerta
entreabierta y comenzamos a correr hacia el graderío....notamos
como un vigilante de seguridad nos gritaba algo como...eh!
chavales! a donde vais?....lo cual nos hizo empezar
a correr mas y a saltar vallas de tal manera que cuando
nos hubimos distanciado lo suficiente nos metimos
a los baños de la localidad adyacente a la
que nos habíamos colado.
Mientras los vigilantes de seguridad se comunicaban
entre sí para alertar de nuestra presencia en
la preferencia lateral nos metimos en uno de esos retretes
los cuatro y esperamos en absoluto silencio durante
mas de tres cuartos de hora mientras oíamos las
voces de los seguratas tras nuestro rastro.
Una vez abrieron las puertas al publico en general conseguimos
mezclarnos entre aficionados racinguistas que
no entendían muy bien de donde salíamos.
Mas tarde nos percatamos de que como no habíamos
sufrido cacheo alguno nuestras mochilas estaban bien
cargaditas de kalimotxo así que nos sentamos
tranquilamente a ver como se llenaba el estadio mientras
agarrábamos el morón pertinente para animar
como Dios manda. Cinco minutos antes del pitido, con
el estadio bien llenito ya, saltamos un par de vallas
sin mucha oposición aunque ante los ojos incrédulos
de los racinguistas hasta llegar a la esquina rojiblanca.....pronto
nos hicimos notar y comenzamos los típicos cánticos
rojiblancos que me consta se oyeron en todo el estadio.
Como sabéis la primera parte fue un poco desastre
así que nos dedicamos a seguir bebiendo lo poco
que quedaba para no perder el ánimo.
La segunda parte no puedo explicarla con palabras.
Me basta con decir que a pesar de haber viajado muchas
veces con los leones y haber cosechado muchas victorias
nunca viví una con tanta pasión....quizá
fue por todo lo que habíamos vivido antes...ando
tras la cinta del partido en la que nos dicen nuestros
amigos que salimos las pocas veces que los de audiovisual
sport enfocaron a la afición rojiblanca y quizá
en esa cinta se pueda ver parte de los sentimientos
que allí vivimos.
En definitiva, un viaje perfecto, y aunque no
animo a nadie a que se cuele en los estadios, la afición
rojiblanca está harta de que abusen de nuestra
pasión para cobrarnos esos precios cada vez que
queremos viajar a ver a nuestro equipo........SIEMPRE
ATHLETIC!
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