Alazne Pilo
No estaba acusando el Athletic el desgaste físico y moral del miércoles, pero Ramírez Domínguez quiso ser protagonista y acabó por provocar la derrota de un equipo que nunca bajó los brazos. El partido careció de emoción y de ritmo y fue uno de los más aburridos de los últimos meses.
El Athletic, que no se jugaba nada, salió totalmente relajado al campo. Mientras el Espanyol no hacía nada por conseguir esos puntos para la permanencia. Hubo ocasiones para ambos bandos, ninguna muy clara, podría haber marcado cualquiera o haber quedado el resultado a 0, sin que nadie discutiese si era justo o no. Pero en el minuto 68, allí estaba el árbitro para imponer su propia justicia y pita penalti de Gurpegi sobre Coro, que en realidad se tira en el área delante del defensa y engaña al árbitro. Luis García bate a Iraizoz. A partir de ahí el Athletic ha buscado el gol del empate en muchos momentos, pero ni Llorente, que hoy no ha estado acertado, ni Toquero, que no sirvió de revulsivo, pudieron lograrlo.
Solo en un tiro de volea de Javi Martínez estuvo a punto de empatar el Athletic. Ha sido ésta una semana bastante dura, pero creo que con el recibimiento de la gente al equipo el viernes, la autoestima les ha vuelto a subir lo suficiente para ganar los dos partidos que quedan. Para que vuelvan a creer en ellos mismos deben hacerlo.
Después, deberán pensar ya en la temporada que viene, que será dura, empezando por la Supercopa y esas tres competiciones en las que vuelve a estar el Athletic por méritos propios.